Ruth Cabeza

LA CARAÑOLA


Una aventura que empezó por casualidades y que terminó por convertirse en un dulce emprendimiento para deleitar los paladares caraqueños. Ruth Cabeza es una actriz Española que llegó a Venezuela en el 2016 y desde entonces hizo de Caracas su hogar, y es en este valle donde nació La Carañola, un proyecto repleto de deliciosos postres, exquisitos colores y mucha creatividad.

La Carañola

De Europa al Caribe

Ruth nació en Bilbao, España. Hace tres años llegó a Venezuela y empezó esta aventura, desde entonces se declara fanática de esta tierra. “Desde pequeña fui actriz. En España estudié Arte Dramático. Por un tiempo me dediqué al teatro y a realizar comerciales para televisión, luego se me presentó la oportunidad de venir a Venezuela y como ya no hacía muchos comerciales en España, decidí venir. Al llegar a Venezuela continué haciendo comerciales y poco a poco me fui enamorando de su gente. Siempre digo que de haberme ido a otro país, no hubiese hecho amigos tan rápidamente. Venezuela me ha dado unos amigos increíbles y poder poner en marcha este proyecto”, nos cuenta Ruth con una emoción que contagia, porque si algo tiene esta chica, es que logra transmitir gran pasión por todo lo que hace.

Pero, desde muy pequeña, Ruth creció en una familia donde la cocina era algo importante, esto sin saberlo le despertaría una pasión que luego convertiría en su actual profesión. “Mis padres son castellanoleoneses, en mi familia se ha cocinado muchísimo siempre. Mi abuela, mis tíos, mi madre, todos cocinan. Con los dulces lo que siempre me ha gustado es crear. Soy una loca que no ha estudiado de manera formal la pastelería, pero tengo muchísimas horas de rodaje. Veo, hago, repito, investigo y rehago las veces que sea necesarias, me gusta”.

 

La Carañola

La carañola

Luego de un tiempo de hacer comerciales en Venezuela, esta actividad empezó a ser cada vez menos frecuente. “Esto fue una motivación y pensé: ‘aquí tengo dos buenas manitas y no me va a faltar nunca nada, no puedo estar parada’, y me vino muy bien. De hecho en España siempre me pasaba que llevaba algo a una reunión y la gente me decía que hiciera postres de manera profesional, pero sólo pensaba en lo complicado que sería. También estaba esta cosa de que si eres artista, te visualizas y haces sólo una cosa, cuando el arte está en todos lados”.

Venezuela puso todos los elementos para que este sueño sucediera de manera natural. “Aquí uno se reúne mucho en las casas y es costumbre que todo el mundo lleve algo a estas reuniones. Un día llevé dulces y luego la gente comenzó a preguntarme si los podía hacer por encargos y cuanto cobraba, ¡Imagínate! Ni eso sabía. Unas amigas tienen una empresa de organización de eventos y una de ellas fue la que me empezó a llamar Carañola porque soy una española casi caraqueña. Ellas empezaron a hacerme encargos para fiestas y caterings. Luego me preguntaron si me atrevía hacer más encargos, y era obvio que me atrevía. Lo empecé hacer y la misma gente que iba a los eventos empezó a llamar, fue muy natural”.

Poco a poco, nació La Carañola con hermosos y deliciosos postres totalmente caseros. “Cuando abrí la cuenta de Instagram para publicar y que las personas empezaran a contactarme fue que todo tomó forma. Todo es muy exclusivo, no me interesa hacer algo masivo y totalmente industrial. De momento quiero ser yo quien te haga el postre con toda la dedicación del mundo. Ahorita tengo una persona que me ayuda con las compras, pero todo lo hago yo. Hago la torta, monto la caja, le pongo la etiqueta y una nota de amor, siempre tiene que haberla, de lo contrario lo siento distante. Hay gente que me manda audios llorando de agradecimiento cuando reciben un postre por su cumpleaños, y es que depositas en mí una confianza ¿Cómo te la voy a dar así? También es una vía de escape para mi parte artística”.

La Carañola

“Mi estilo es que te comas el postre en tu casa, pero que sientas que lo estas comiendo en la mía, se tiene que sentir ese amor. No es lo mismo que tu abuela te haga una torta, a que la compres en una panadería, te prometo que no sabe igual. Siempre recuerdo a mi abuela cuando cocino”, dice Ruth con una sonrisa y un poco de nostalgia en su voz. “El olor a chocolate me recuerda a ella. Todos los domingos de su vida, hasta el último día, bueno los últimos los hacía mi tío, pero ella siempre presente, nos hacía chocolate a la taza. Mientras que el olor a limón me recuerda a mi madre y fue ese el primer postre con el que empecé a experimentar, el bizcocho típico de madre que lleva ralladura de limón, es súper sencillo. Yo empecé a inventar y ponerle trocitos de chocolate, nueces, quitarle harina y ponerle cacao, así empecé”.

Ruth busca imprimirle a La Carañola todo ese espíritu artístico que ella contagia. “En instagram la imagen en muy importante, por eso intento hacerlas lo mejor que puedo. También me gusta escribir e intentar transmitirle a la gente lo que hay detrás de cada postre, las ideas que me sugiere, lo que me evoca, de donde viene. Otros días simplemente me provoca contar una historia, entonces el postre me da la excusa perfecta. Hay gente que no me compra porque está lejos, pero me escribe para decir que le encanta lo que publico. Me gusta mucho comunicarme, no es sólo comprar una torta”.

La Carañola

La repostería es matemática. A Ruth también le gusta cocinar platos salados, pero sólo para su hogar, la repostería es su verdadera pasión. “Me ha pasado que como estoy sola en la casa, llamo a mi madre y me distraigo. Entonces veo como la torta en el horno no sube. Tengo que ponerme a revisar lo que hice y empezar de nuevo, eso es la repostería y me encanta”.

La Carañola ya tiene un poco más de un año y aunque por capacidad, Ruth baja un poco el ritmo, aprovecha esos momentos para renovar la el menú y ofrecer nuevos sabores a su clientela. “Empecé con muchísimas menos cosas de las que tengo ahora, pero básicamente son galletas y tortas. Son cuatro tipos de galletas: LaGalleta de mantequilla y vainilla, Limoñola de limón, Chocoñola de triple chocolate oscuro y la Cookieñola que parece una simple galleta de chispas de chocolate, pero es una masa que los hará flipar”, todas recetas originales de Ruth. “Para la Cookieñola hice como 50 pruebas, y esa es otra cosa que me ha dado Venezuela, la capacidad de reinventar y repensar las recetas, rescatar lo positivo entre tanto momento duro. Al principio me faltaban muchos ingredientes y no sabía qué hacer. Me metía en todos los lugares que podía para encontrarlos y muchos he tenido que aprender hacerlos yo misma o sustituirlos sin alterar el resultado”.

En cuanto a las tortas, Ruth tiene una exquisita variedad: torta de cacao 100% venezolano, torta jugosa de pina rellena de buttercream de coco, torta almibarada de parchita rellena de chocolate, bundt cake de chocolate y agua de azahar, y una deliciosa Red Velvet llamada O’Hara que el viento no se lleva. “También tenemos opciones veganas disponibles gracias a que aquí hay muchos tipos de harinas que te lo permiten”. Son más de 10 tipos de tortas, una más divina que la otra.

La Carañola

“La Carañola y todo lo que hago no se hubiese dado en otro lugar, Venezuela me ha dado eso. También esto no fuese igual, sino tuviese un espíritu creativo y artístico. Los colores, los sabores, todo se potenció aquí en Caracas. Ahora estoy súper tranquila y lo disfruto mucho. Lo que he aprendido de mi misma, gracias a La Carañola, podría llevarlo a otro lugar y a otro nivel ¿Por qué no?. Tener un lugar todo precioso con el mejor café y los mejores postres. Un lugar en el que sientas una felicidad increíble porque la gente que te atiende te quiere un montón y te tratan súper bien. Un lugar que tenga un olor rico y donde todo sea divino”.

Ruth es sin duda alguna un personaje 100% Puraguapura. Esta adorable española rescata sólo el aspecto positivo de las cosas, se reinventa, siente y transmite pasión por lo que hace. Ruth se enamoró de Venezuela y nosotras de su personalidad y sus deliciosos postres. “Me apasiona la cocina y mi misión es que ustedes se enamoren de ella como yo me enamoré de Venezuela”. 

Mil gracias Ruth por regalarnos un poco de  tu tiempo y por contagiarnos de tan buena vibra y dulzura, fue un placer ver la dedicación con la que elaboras tus postres. En cada bocado se siente un pedacito de ti. 

La Carañola


 

Ubícalos tú mismo

@la_caranola

lacaranola@gmail.com