Edmundo Hernández

Pocas cosas son tan cautivadoras como una buena historia. Nos sentimos atraídos por cosas con pasado que transmiten emociones y nos conectan con otros tiempos. Nos gustan los objetos con los que nos podemos conectar emocionalmente, y ese es el verdadero valor de las antigüedades, muebles de época y objetos de segunda mano. Esta atracción se convirtió en pasión para Edmundo Hernández.


Edmundo Hernández


Este arquitecto de corazón y amante del diseño, poco a poco logró consolidar un espacio maravilloso en Caracas, donde podrás encontrar mobiliario y objetos originales de mediados del siglo XX, un verdadero paraíso para los amantes del diseño, el arte y la historia.


Møbel, una ventana al pasado 

“Arrancamos este proyecto hace más de 10 anõs en una casa en Bello Monte. Siempre he coleccionado muebles. Me gustaba, pero es complicado porque no es algo que se encuentre en cada esquina y tiene un público muy puntual, la gente prefiere cosas más nuevas. Varias personas empezaron esto mucho antes que yo y con objetos muy preciados. No vendo antiguedades porque para que un objeto sea considerado una antigüedad, tiene que tener más de 100 años. Recuerdo una frase: ‘Soy un buscador de antigüedades del futuro’, y es así porque estos objetos no tienen el tiempo, pero lo tendrán”.

Mobel es un espacio especializado en mobiliario y objetos originales de los años 50, 60 y 70. “Empezamos Fran Beaufrand, Simón Chocrón, Cristian Moncada y yo. Creamos nuestro primer local y luego se nos presentó la oportunidad de pasarnos a Las Mercedes. Siempre me gustó el mobiliario escandinavo y de allí salió el nombre de Møbel”. 

Ubicada en Los Palos Grandes, esta tienda tiene su público adepto, amantes de piezas de diseñadores como Borge Mogensen, Hans Wegner, George Nelson, entre tantos otros.  Actualmente, Ed dirige Mobel junto a José Alfredo Rangel, un ingeniero nacido en Apure con quien comparte su pasión por la arquitectura y el diseño. Juntos tienen una selección de piezas muy bien curadas. “Todos los objetos han sido encontrados en casas o son de personas que los traen. Aquí no hay nada nuevo. Queremos evolucionar la tienda y meter objetos un poco más contemporáneos. En Venezuela hay poca gente haciendo muebles, pero vamos a hacer una pesquisa para encontrarlos. También tenemos una colección de cerámica venezolana y hemos sido espacio expositivo para el arte”. 

El arte y la historia son la apuesta de Edmundo. “Vienen estudiantes a ver las piezas. No es lo mismo estudiar diseño que verlo y sentirlo. Teníamos profesores que nos traían jóvenes para darles charlas y ver lo que tenemos disponible. Tuve la oportunidad de empezar a descubrir el arte a los 17 años y luego comenzar a trabajar de guía en el Teresa Carreño. Viví y experimenté muchas cosas porque en ese momento había mucho arte en Caracas. Hoy, ves a los muchachos y te das cuenta que no hay espacios que nutran ese lado creativo. Creo que es súper importante rescatar nuestros museos y esa vida cultural en el país. Mi sueño es crear un museo de las artes decorativas”. 

Edmundo sigue creyendo en Venezuela y en este proyecto al que le ha entregado toda su pasión. “Soy un curioso de toda la vida. Mientras más me decían que no, más yo quería saber y estar. Este es mi proyecto y no pienso dejarlo morir, tiene mucho tiempo, dedicación y esfuerzo. Estoy preparado para trabajar en la reconstrucción de esa nueva Venezuela”.

Edmundo Hernández

Pasión por la Arquitectura

“Nací en Caracas y estudié en el Instituto Escuela. Aún conservo amigos del colegio, cosa que agradezco porque la amistad para mí es súper importante. Estudié para ser cura, a pesar de haber tenido una juventud super rebelde. Como a los 21 años fui seminarista porque me involucré mucho con el trabajo social, hasta que me di cuenta que no era para mi. En la UCV estudié Filosofía, pero nunca lo ejercí, sino que me fui por la Publicidad. Estuve años en JWThompson, donde gracias a mis contactos pasé a ser Gerente de Mercadeo de Óptica Caroní por unos 10 años”. Pero la Publicidad no era la pasión de Ed. “Mi papá siempre me llevaba a ver las casas en Caracas y podíamos pasar horas haciéndolo. Allí empezó a gustarme la arquitectura”. 

Desde pequeño, Edmundo estuvo rodeado de arte gracias a su padre. “Mi papá nunca tuvo educación formal, pero era una especie de maestro de obra. Recuerdo tres cosas de él: cuando trabajó en el monumento Boyacá en la Cota Mil, cuando trabajó en la realización de la pintura de Cruz Diez en el río Guaire y por último, su participación en las piscinas de agua salada en Macuto. A todas estas obras mi papá me llevó. Yo lo veía trabajar y puede apreciar cómo iban tomando forma. Gracias a mi papá, los 50 siempre estuvieron en mi cabeza”. 

Ed confiesa que no estudió Arquitectura por considerarse un pésimo dibujante, pero de adulto, esta se ha convertido en una de sus metas. “Buscando unos dibujos, llegué a la biblioteca de la facultad de Arquitectura de la UCV, cuando entré sentí que debía estudiar Arquitectura, sí a mis 50 años”.

Edmundo Hernández

Descubriendo Caracas y descubriendo el arte

“Ahorita el centro de Caracas está muy deteriorado, pero lo importante es que se puede recuperar. El concepto ya está, la obra ya está, sólo hace falta la voluntad para recuperarlo”.

Para Ed el Centro de Caracas es inspirador, un tesoro que esconde millones de secretos y millones de historias listas para ser contadas. “En la modernidad en Venezuela se hizo de todo. Aquí se debería hacer un museo de esa época. Cuando a Venezuela llegue la reconstrucción, hay que ponerle especial énfasis a los museos porque son la memoria de un país. Imagina un museo de antigüedades, mobiliario y cerámicas. Aquí hay gente que tiene tesoros en su casa y no lo sabe”. 

Para Edmundo los objetos con historia, el diseño y  la arquitectura son su pasión. Vive atento a cualquier objeto interesante, es un buscador incansable de esas joyas escondidas de la modernidad y un defensor del resguardo de la arquitectura venezolana. Møbel es un excelente lugar para ser testigo de eso y Ed es un excelente anfitrión con mucho conocimiento.  

Gracias queridos Ed y José por su tiempo, el cafecito y las galletas. Esperamos con ansias algún día conocer ese museo de artes decorativas en Caracas, sería fantástico. 

Edmundo Hernández

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@MobelsigloXX