La Picanta

Una tradición familiar que se convirtió en un negocio. La Picanta es una iniciativa creada por Isabella Magual gracias a la receta original de su padre Ramón Magual y a la que ahora se suma su hermana Eleonora Magual. Un contraste de sabores dulces y picantes son el balance perfecto entre la tradición y las ganas de reinventarse en un país es constante cambio.  

La Picanta


Perfecto balance entre dulce y picante

Si algo ha tomado fuerza en Venezuela en los últimos años es la movida gastronómica. Cada día son cientos los emprendedores que buscan imponer nuevos sabores y propuestas en el mercado, muchas de ellas son totalmente novedosas, y otras son la reinterpretación de sabores y tradiciones familiares tan venezolanas como la arepa. 

Todas las navidades, Ramón Magual hacía picante para regalar a sus amigos y familiares, una mezcla perfecta que servía para aderezar distintos platillos y que ganaría su propia fama. Ramón es ingeniero civil retirado y fiel creyente de que si hay que hacer algo, hay que hacerlo de manera diferente. “Todos me decían que tenía que hacer algo con la receta”. Fue así como Isabella y su padre empezarían a probar recetas a partir del picante original y los mangos de su propia casa. El resultado: mermeladas picantes hechas con pulpa de frutas naturales con un equilibrio perfecto entre la fruta y un suave picante.

Isabella, sin darse cuenta, daría con una innovadora fusión culinaria que sorprende paladares. Los Magual son una familia de cocineros y no es de extrañarse que si de reinventarse se trata, la cocina sería clave. “Yo estudié diseño de interiores y luego empecé hacer trajes de baño cuando en Venezuela todavía eso no era un boom. Pasé un par de años sin trabajar y cuando decidí reinventarme, nació La Picanta”, nos cuenta Isabella. 

La Picanta


Adaptándose a las adversidades

La familia comparte la pasión por el picante y el buen comer, pero cada quien tiene su función dentro de La Picanta. Isabella, quien transformó el picante su padre en un negocio, es la que pensaba en el diseño, los colores y que todo se fuese agradable a la vista. 

No es secreto que en Venezuela, el tema de los materiales e ingredientes suele convertirse en un obstáculo para los emprendedores. La calidad, en muchos casos, depende de conseguir todo lo necesario y en el momento correcto, pero si algo han aprendido los Magual es ajustarse al mercado y lo que este ofrece. Pimientos rojos, chirelitos, mangos y tamarindos son algunos de los ingredientes que se utilizan en cada producto. 

La Picanta

La Picanta ofrece ocho deliciosos sabores: picante tradicional, lulo, ushuva, tamarindo, tomate de árbol, pimentón, guayaba y mango. Sus productos están disponibles a nivel nacional en Farmatodo o en casi todos los bodegones de Caracas. Todo es hecho en casa y con ingredientes de la más alta calidad. Hasta las etiquetas son artesanales. El tomate de árbol y la ushuva vienen directamente de Mérida. 

¿Lo más nuevo? La Picanta está ahorita trabajando en ampliar sus sabores, pero también desde hace pocos meses, una nueva Magual se puso manos a la obra, Eleonora. “Soy ingeniero civil, pero me di cuenta que no era lo mío. Hasta que se me dio la oportunidad de trabajar como dj -aka Djane Nono- y lo he hecho por 15 años. Aunque la cocina siempre ha sido parte de mi vida y recién ahora es que puedo ahondar en esto con mi familia”, explica Eleonora quien se suma al equipo para darle una mano a su hermana Isabella y enriquecer aún más la oferta gastronómica. 

La Picanta


En nuestra visita a la casa de Los Magual, nos ofrecieron una magnífica degustación  en la cual constatamos las exóticas combinaciones que se pueden lograr con sus  productos, y es que La Picanta da para todo: vinagretas, ceviche, aderezar sopas, granos y acompañar casi cualquier platillo. Una recomendación hecha por sus propios creadores: refrigerar luego de abrir y no usar cucharitas de metal. 

La Picanta es pionera en este tipo de mermeladas picantes y el esfuerzo ha valido la pena. La ambición de estos emprendedores y las ganas de permanecer es lo que les ha permitido ya tener siete años ininterrumpidos en el mercado. “Permanecer en este país es un esfuerzo gigante. Cada día es una montaña rusa. El que se quedó tiene que reinventarse y seguir luchando, no tenemos de otra’, nos dice Isabella con una voz que refleja el impulso y deseo de seguir adelante.

La Picanta


A Ramón, Isabella y Eleonora, toda nuestra admiración. Gracias por demostrarnos que en tiempos difíciles, reinventarse es un deber y que el trabajo duro y en familia es posible. 


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