Valentina Quintero

Tenía unos 10 años de edad cuando se montó por primera vez en un avión con su familia para conocer las enigmáticas tierras del parque nacional Canaima. Hoy, ha ido más veces de las que pueda contar y sin esperarlo, se convirtió en referencia del periodismo de turismo, no sólo para Venezuela


Resistencia, amor por Venezuela, valentía: esa es Valentina Quintero. Un libro abierto que conoce a la perfección cada rincón del país, sus colores y su gente. Incluso se podría decir que ella sóla ha hecho más por el turismo nacional que cualquier Ministerio.

Recientemente, la cadena británica BBC la nombró como una de las 100 mujeres más influyentes del mundo en el 2018, pero los venezolanos la hicimos parte de la familia gracias a la pantalla de RCTV y a su popular programa de turismo “Bitácora”. Esta periodista, viajera, madre y pronto abuela, nos recibió en su hogar para contarnos un poco más sobre ella.

Valentina Quintero

 

Una fuerte base familiar

Valentina Quintero viene del seno de una numerosa y calurosa familia venezolana que fue clave en su formación y vida personal. “Los primeros años crecimos en una casa en Las Palmas, pero mi papá tuvo que venderla por unos negocios que no salieron como esperaba. Para mí fue una cosa  maravillosa porque nos mudamos a la finca de mis abuelos por San José de los Altos, Los Teques. Allí teníamos varios animales: una vaca, gallinas, un cochino que se llamaba Tucuncho, una venadita que se llamaba Bambalina, una perra que se llamaba Catira, unos patos que se llamaban Dolores y Renato. Yo tenía unos cinco años. Somos cinco hermanos y allí nadie veía televisión, teníamos tantas cosas por hacer que a nadie le interesaba”.

Valentina asistió al colegio San José de Tarbes en los Teques y las monjas se convertirían en modelos a seguir para ella, así como su madre que le heredaría el amor por la lectura. “De pequeña mi papá fue mi mayor influencia, luego mi mama por su empeño y amor en la lectura, el lenguaje y la escritura. Otra gran influencia en mi vida fue mi abuela paterna, una señora totalmente irreverente, fascinante, encantadora, que además era mi madrina. Mi abuela era chévere”, aún se le siente el cariño en las palabras.

“Nuestra infancia fue absolutamente feliz. Fuimos unos niños súper queridos. Mis padres estuvieron juntos hasta que mi papá se murió y nosotros los cinco, como hermanos, somos muy cercanos. Soy súper unida con Inés, mi hermana la historiadora, la sabia. Ella y yo pasamos 16 días con la misma edad. Hasta en los divorcios coincidimos. Hemos vivido juntas varias veces. Mi hermana es única. Recuerdo una vez que Inés se acababa de divorciar, mi hermano Antonio y yo también. Un día agarramos las cosas y nos fuimos con nuestros muchachos a Mérida en una camioneta Caribe que yo tenía. Si hubo una herencia que nos dejaron mi mamá y mi papá es la unión de la familia, y nuestros hijos entre ellos, los primos, también son súper unidos”.  

Puraguapura con Valentina Quintero

Puraguapura con Valentina Quintero

El amor por las carreteras y por Venezuela

Desde pequeña Valentina adora viajar por tierra y descubrir nuevos lugares, en parte le debe este amor a su padre. “El siempre fue un gran viajero porque lo fue también su papá, ambos eran viajeros de carretera. Desde muy pequeños viajábamos, para mi papá era importante que sus hijos conocieran el país. Fuimos a Margarita, Mérida, el llano, todo en carro”.

No fue sino hasta que Valentina tenía 10 años que haría su primer viaje en avión y lo hizo para conocer uno de los lugares más antiguos el planeta, Canaima. “Fue toda la familia. Para ese momento sólo existía el campamento Hortuvensa que era chiquitico. Recuerdo la churuata, a Rudy que nos llevó para su campamento que estaba construyendo un poco más arriba, recuerdo la laguna, la emoción de nosotros cuando nos montamos en el avión para ver el Salto Ángel, porque en ese momento no se podía ir en curiara”.

Desde ese momento Valentina se convirtió en una eterna defensora del Amazonas y su imponente belleza natural. “Es un lugar maravilloso al que hemos vuelto tantas veces. El campamento Yutajé en el Amazonas es único, sólo puedes llegar en helicóptero y es la naturaleza prístina en su estado más puro, es de los poquísimos sitios en Amazonas donde queda muchísima fauna. Es una cosa súper sencilla, unas churuatas súper básicas con ventilador, abiertas con tela metálica y los hermanos Ragui atendiendo”. Antes de decirlo se nota que es su lugar favorito en el mundo.

Valentina Quintero

Llegó el periodismo y con él, Bitácora

“Esto de trabajar como periodista en la fuente de turismo no fue algo que yo me propuse. Empecé a escribir el Manual de Ociosidades cuando era un suplemento dentro del periódico, una época gloriosa. Conocía a Elizabeth Fuentes porque habíamos trabajado juntas en la Biblioteca Nacional, un día me propone escribir en el manual porque agregarían un pliego. Lo pensé porque sería un trabajo constante, tenía que salir todos los domingos, pero acepte.  Para ese momento yo seguía viajando por toda Venezuela y pensaba que al ser un periódico nacional, las recomendaciones no debían ser sólo de Caracas, así que le fui agregando cosas que yo conocía. Si conocía a una señora que hacía empanadas en una plaza en Carúpano, la ponía. Esto fue en la década de los 80. Diez años después me llama Carlos Oteyza y me dice que la gente de Radio Caracas quiere hacer programa de viajes por Venezuela, en ese momento nace Bitácora”.

Bitácora fue un éxito televisivo único en su estilo. Valentina Quintero le mostraba por primera vez a los venezolanos en televisión nacional, las joyas paradisíacas que esconde el país. Semana tras semana, los televidentes descubrían nuevos destinos, personajes y sabores que despertaban el amor por lo nuestro. “Empezamos a transmitir en el 94 y estuvimos al aire 15 años ininterrumpidos. Desde el principio quería que fuese un programa periodístico. Empecé hacer ese programa cuando tenía 40 años, pensaba que si una señora como yo podía hacer estos viajes, cualquiera podía”.

Aunque Bitácora ya está fuera del aire, Valentina no se detiene y ahora presenta destinos nacionales, de la mano de su hija Ariana. “Lo estamos haciendo desde el 2017. Después de que dejamos de hacer bitácora, jamás pensé que volvería a la televisión, pero la gente de IVC nos llama para hacer este programa. Lo hice porque me pareció increíble compartir esta experiencia con mi hija, también porque es un canal que sale en EE.UU. y ahora en toda Latinoamérica, y pensé que si bitácora se hizo para decirle a los venezolanos que viajaran por Venezuela y crear sentido de arraigo, Dos de viaje tiene que mostrarle a los venezolanos y al mundo que seguimos de pie, que seguimos resistiendo y haciéndolo activamente”.

Valentina Quintero

 

Amor de madre, amor único

“Trabajar con Ariana ha sido riquísimo porque pudimos llevar a la pantalla la relación madre e hija que es una relación universal y el público ha sido muy receptivo. No es que Ariana es odontólogo y yo le dije que tenía que hacer el programa conmigo, sino que ella es periodista, fotógrafo, viajera, tiene su blog, hizo una serie de travel bloggers, fue algo natural. Como familia viajamos muchísimo y hemos trabajado juntas. Ariana sabe mucho de la naturaleza y le da muchísimo contenido al programa. Yo gozo con ella y no deja de asombrarme, siempre le pregunto cómo sabe algunas cosas y ella siempre me contesta: ‘¿Mamá tú no te has dado cuenta de lo bien que me formaste?’”.

Ariana es su única hija, su primogénita y ambas comparten un hermoso vínculo que se nota a distancia. Valentina se llena de orgullo sólo al mencionarla. “Ariana tiene 38 años, entonces ella ahora me protege, me cuida, me consiente. Es una ternura que yo jamás pensé que lo vería en algún momento”.

Valentina Quintero y su hija Ariana

Valentina Quintero y su hija Ariana

Turismo, ambiente y resistencia

En noviembre, la cadena británica BBC publicó la lista de las 100 mujeres más inspiradoras e influyentes de 2018 y Valentina se aseguró un merecido puesto entre ellas. La publicación expresaba que “Valentina se ha dedicado a mostrarle a los venezolanos cada rincón de su país, escribiendo y presentando programas de televisión sobre turismo y temas ambientales”, porque Valentina no sólo visita los diferentes destinos del país, sino que también es una férrea defensora ambiental.

Hay algo que está allí y Valentina no pierde de vista, pero desea que otros también lo vean. “Tenemos tantas posibilidades en el turismo. La manera en la que las personas se empeñan, se esmeran y hacen maromas para trabajar el turismo aquí, es simplemente impresionante. Cuando piensas que te cuesta conseguir un jabón para lavar las sábanas de tres personas en tu casa, imagínate las sábanas de una posada, si para conseguir un paquete de harina pan estamos pariendo, imagina servirle desayuno a 20, 30 personas en un fin de semana, conseguir el gas, resolver cómo hacer si se va la luz, el agua y de todas formas siguen prestando el servicio. Cuando la gente me escribe para decirme que cómo es posible que les cobren 20 dólares diarios, yo les respondo que me digan un lugar del mundo en el que te cobren 20 dólares por alojamiento con desayuno y cena. ¿Por qué se fijan los precios en dólares? Porque es la única manera de que no tengas que cambiar los precios diariamente”. Es allí cuando ese espíritu férreo de Valentina sale a flote.

Valentina Quintero

“Yo tengo una absoluta confianza en las fortalezas de Venezuela para salir adelante. Sólo en el turismo, nunca en ningún gobierno nos hemos ocupado del turismo, y no nos hemos ocupado porque siempre hemos tenido el petróleo que es mucho más fácil de explotar y vender. Por primera vez en Venezuela, el turismo es necesario porque ya no contamos con el petróleo de la misma manera y no puede ser que la única opción sea el arco minero”. 

“El único trabajo que ha hecho bien este gobierno es el de mercadeo, porque ahora el mundo entero sabe dónde está Venezuela y qué ocurre, claro, lo saben por las peores razones. Ahora imagínate cuando se sepa por otras razones y se use a nuestro favor. A esto súmale los millones de venezolanos que se han ido y que se han convertido en nuestros mejores embajadores, imagínate cuando ellos se conviertan en embajadores de las bondades de esta tierra”.

Valentina Quintero

Cada crisis es una oportunidad de reinventarnos y el venezolano tiene un máster en este arte. “Estuvimos en los pueblos del sur en el estado Mérida, unos pueblos que básicamente los había abandonados porque no había trabajo y ahora la gente está regresando para cultivar la tierra por el tema de la crisis y seguridad. Estamos volviendo a maneras más sencillas de vivir porque estamos obligados hacerlo. En esos pueblos comimos sólo lo que la gente cultivaba porque era lo que había, y la gente te ofrece lo poco que tiene y más”.

“Lo que está pasando no se lo puedes achacar al país, es producto de las malas decisiones que se han tomado. Cuando piensas en las posibilidades del país, están todas allí. Es como un niño que nunca fue al colegio, pero una vez lo empiezas a educar, ves que tiene la capacidad para hacer lo que le dé la gana porque lo tiene todo para lograrlo, eso es lo que pasa en Venezuela. Tenemos activos invalorables. Hay cosas que el ser humano puede crear. Podemos crear Disney, pero no podemos crear el parque nacional Canaima, tampoco podemos construir las playas de Paria, ni las montañas de los Andes, eso está allí y fue un regalo de Dios, lo que nos toca es conservarlo, mostrarlo y administrarlo de la mejor manera, y eso no es que hemos estado haciendo”.

Valentina Quintero

 

#SembradaEnVenezuela

Quien ve a Valentina sabe que esta mujer no se va a detener pronto y aún hay destinos pendientes en su lista. “No he conocido la cima del Auyantepui, eso es algo que quiero hacer, quiero hacerlo caminando. También me gustaría ir a las Aves, he pasado tres matrimonios diferentes de hijos de mis amigos persiguiendo a sus consuegros para hacer el viaje. El día que lo logré, el barco sólo llegó hasta Morrocoy porque se dañó”.

En reiteradas oportunidades Valentina ha expresado su deseo de continuar en Venezuela y seguir apostándole todo y así lo hace diariamente en sus publicaciones en instagram con su hashtag #SembradaenVenezuela. “Siempre hemos encontrado gente extraordinaria. Una vez fuimos a un pueblo que se llama el Carrizal en el Parque Sierra Nevada después de haber andado como cinco días a pie y a mula. En ese lugar quedaba sólo una familia porque todo el mundo se había ido. Escuela, plaza, iglesia, todo abandonado. La señora nos llevó a la iglesia y nos dio un paseo mientras recordaba el día que su hija se fue a Barinas. Ella la vio hasta que diera la vuelta en el recodo de la montaña y sabía que no la vería más, pero allí estaba su marido y sus muertos, ella no se iría de Carrizal”. Valentina tiene millones de historias como esta, por eso no es de extrañarse que muchos le pidan que haga un libro sobre sus aventuras y personajes. “Hacer un programa de televisión no es fácil y te consume mucho tiempo, no es trabajo fácil”.

Valentina se convirtió casi que en un símbolo patrio. Un honor haber compartido con ella y llenarnos de esa energía que proyecta y que nos inspira a seguir #SembradosenVenezuela.

Valentina Quintero


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