Margarita Valldeperas

Algunas personas nacen con una sensibilidad increíble para retratar el mundo que nos rodea, Margarita Valldeperas es una de ellas. Esta artista es especialista en retratar rostros y miradas que esconden emociones, experiencias, una vida. Tuvimos la oportunidad de conversar con ella y nos explica cómo logró hacer de una pasión, su profesión.

Margarita Valldeperas

El despertar de una pasión

Caraqueña, hija de migrantes catalanes, Margarita despertó su amor por el arte a temprana edad. “Mamá era peluquera y tenía su salón en el mismo apartamento en una habitación que habían hecho de cartón piedra. Yo tendría unos cinco años y molestaba mucho a las clientas. Para que mi mamá pudiese trabajar, me daba lápiz y papel para que pintara a las clientas, así empecé hacer perfiles femeninos”.

Esta pasión que se fue despertando en Margarita y estaría con ella el resto de su vida. “Estudié en el Mater y al graduarme de una me fui a trabajar. Yo tenía muy claro que quería hacer lo que me gustaba, pintar. Empecé como aprendiz en una agencia de Publicidad. Allí aprendí muchísimo, pero cuando vi que mis trabajos salían en la prensa comencé a pensar que merecía un pago y no me lo dieron, entonces decidí irme. Luego me fui a otra agencia cuyo principal cliente era Van Raalte. Allí empecé con los dibujos y las letricas de los anuncios. A los 18 años me casé y no trabajé mas, pero seguí dedicada a lo que amaba que era pintar”.

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Un amor para durar

Tenía 12 años cuando conoció a su amor y actual esposo, Salvador. A pesar de los retos, esta joven pareja decidió crecer juntos. “Nos conocimos en Higuerote y empezamos a salir en grupo. Terminábamos y volvíamos. A los 18 años nos casamos. La convivencia fue difícil porque yo venía de ser hija única hasta que nació mi hermano cuando yo tenía 15 años de edad. Regresé a casa de mis papás y él a la suya. Me fui a España, pero allá lo que hice fue pensar en él. Lo llamé y le pregunté si todavía me amaba, me dijo que tendría que regresar rápido sino iba haber otra en mi lugar. Me regresé volando, al rato salí embarazada, y ya tres hijos después, nunca más nos separamos, decidimos crecer juntos”.

Margarita y Salvador son inseparables, ambos realizan actividades juntos y él la ha impulsado a seguir con su arte. “No nos aburrimos cuando estamos juntos. Ahorita estoy feliz porque se autojubiló y lo veo más seguido”.

Puraguapura con Margarita Valldeperas

Puraguapura con Margarita Valldeperas

Técnicas, protagonistas y arte

La técnica empleada por Margarita cuando comenzó en la elaboración de los retratos era la plumilla, pero eso no le impidió experimentar con otras técnicas a lo largo de su carrera. El óleo sobre tela ha sido su favorita. “Cuando regresé de España, mi mamá me puso en una academia de arte y también estudié en la Cristóbal Rojas. He experimentado todas las técnicas”.

Margarita dibuja a sus hijas pero también rostros comunes y desconocidos. “Dibujar rostros es lo que me llena, el sentimiento, la emoción. No me gusta que la gente me pida que los pinte, es difícil porque yo los veo de una manera y ellos se ven de otra”.

“Una vez pinté a la hija de una amiga con unas fotos que ella misma me dio, nunca había pintado niñas porque no me gusta, prefiero rostros con más historia y experiencia. Pinté a la niña como una joven de 20 años, obviamente no se parecía, pero a mi amiga le encantó. Paradójicamente, hoy en día la niña es igualita a la pintura. Yo interpreto al personaje. Lo que hago no es representación fiel y la gente confunde eso”.

Margarita Valldeperas


Una de las cosas que más le ha enseñado a Margarita son sus clientes. “Cuando empecé a vender siempre tenía pedidos. No es fácil vender rostros que no son el tuyo o los de tu familia. Trabajar con clientes te enseña que no todo el mundo percibe el arte de la misma manera. Afortunadamente yo pude hacer de una pasión, mi profesión y vivir de ello”.

Los encargos más recurrentes que tiene Margarita actualmente son imágenes del Ávila. “Me estoy divirtiendo porque con los rostros hay mayor compromiso. Si al Ávila le hago una arruga de más, no pasa nada”.

Ahora se encuentra incursionando con el acrílico y otras técnicas como el dibujo digital. “Es totalmente diferente, es más complicado. Para rostros seguiré usando óleo porque es mucho más noble y te permite muchas más cosas. También expuse fotografía. El proceso era increíble y el revelado era un éxtasis, pero para mi la fotografía es más íntimo. Ahorita intenté un poco con herramientas digitales, pero mi hija es mi técnico”.  

Margarita Valldeperas


“Soy de trabajar mucho en las noches, para mi es perfecto porque a esa hora todo el mundo está durmiendo y nadie te molesta. Enciendo mi incienso, me sirvo un whisky y de allí sale lo que sale. Ya hice dos murales en Italia, en casas. Ya tengo varios encargos. los hago directo en la pared, allí no hay margen de error y eso es un reto”.

Desde que empezó a pintar, la temática favorita de Margarita han sido las figuras femeninas y continúan siéndolo, aunque pudimos ver en su taller un retrato de su hijo, simplemente maravilloso.

Margarita Valldeperas


Margarita ha expuesto en varios lugares durante su carrera, pero no es la parte del arte que más disfrute. “Nunca fui de mucho exponer porque el exponer es más negocio, tienes que tener un buen galerista que te zumbe para arriba y yo nunca estuve muy necesitada de ser una gran artista”.

A pesar de esto, Margarita logró colocar sus piezas en la tienda Estilos ubicada en Las Mercedes. “Vender arte es una suerte. Junto a mi hermano tuvimos una pequeña galería que no le fue muy bien y cuando llega la crisis del país, decidimos cerrar y seguí pintando. Fue una experiencia de cinco años maravillosos, aprendí muchísimo, crecí muchísimo y conocí gente divina, pero no lo volvería hacer”.

Margot, como firmaba en sus etapas más tempranas, es una increíble artista y una mujer encantadora, sus piezas hablan por sí solas. Una de las cosas que le hubiese gustado hacer es tener una escuela de arte con profesores especializados. “La enseñanza nutre muchísimo”.

Esta mujer es sin duda otro personaje 100% Puraguapura. Una mujer que vive y respira arte y nos invita a ver el mundo desde otra óptica. Sus obras tienen una fascinante fuerza y tanto ella como Salvador son un ejemplo de amor y complicidad en pareja. Gracias a los dos por permitirnos entrar en su casa llena de arte y buena vibra. 

Margarita Valldeperas


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