Tesoros Ocultos

CASA DE ESTUDIOS DE LA HISTORIA DE VENEZUELA

LORENZO A. MENDOZA QUINTERO


El centro Caracas es por excelencia el corazón histórico de nuestro país y escenario de maravillosos lugares. Es allí donde se encuentra esta casa que resguarda la historia de una de las familias más populares de Venezuela.


A menos de 200 metros de la Plaza Bolívar, pasando la avenida Urdaneta, entre la esquina de Veroes y Jesuitas, se encuentra esta particular casa identificada con los números 22-24. A pesar de tener más de 150 años de antigüedad, la Casa de Estudios de la Historia Lorenzo A. Mendoza Quintero sorprende por el perfecto estado en el que se encuentra.

Diariamente, esta biblioteca es frecuentada por comunicadores, historiadores, docentes y público en general, muchos de ellos se adentran tímidamente atraídos por su hermoso aspecto y su serenidad. Hoy Puraguapura tiene la dicha de recorrer estos pasillos donde habitan cientos de historias.

 

Una pausa en la historia justo en el corazón de la capital

Con una sonrisa y mucha disposición te recibe el personal encargado. La casa es la segunda biblioteca de historia más grande del país y su historia inicia en el año de 1761, fecha en la cual se iniciaron los trabajos de construcción del Colegio de la Compañía de Jesús, por parte de jesuitas, quienes al culminar la edificación, serían expulsados de Venezuela por mandato del monarca español Carlos III.

“Esta no es sólo una casa antigua”, nos dicen al llegar. “Esta casa ha servido incluso a varias instituciones del estado”. Al entrar, un fresco zaguán recibe a los curiosos, lugar donde se recibían las visitas sociales y de trabajo en la época. Hay otros lugares de la casa que tenían un uso específico, como un cuarto para ir a visitar a los enfermos o una parturienta con su bebé en brazos.

Una de las partes más curiosas es la cisterna que se cree funcionaba como depósito de armas para el ejército en la época colonial o como pasadizo secreto para que los monjes jesuitas pudiesen huir cuando eran perseguidos. Hoy en día en el pozo reposan monedas de aquellos visitantes que lo creen una fuente de los deseos. “Lo importante es tener fe”, nos cuenta uno de nuestros guías con una sonrisa. La casa ha soportado los dos grandes terremotos que han azotado Caracas, casi sin sufrir daño alguno.

 

Casa de estudios de la historia de Venezuela

 

Como toda casa de alcurnia de la época, en sus terrenos se pueden observar chaguaramos con más de 150 años. Gran parte del mobiliario es original, así que todas las semanas un equipo de restauradores visita la casa para mantenerlos en el mejor estado posible.

En la casa se conservan las lámparas de Bacará originales del siglo XIX, así como sus típicos ventanales con podios, donde las personas solían sentarse a conversar con los transeúntes. En la parte íntima de la estructura se mantienen dos exposiciones en las que se puede conocer la cronología de los negocios de la familia Mendoza y la historia de la casa.

 

Casa de estudios de la historia de Venezuela

 

Una estructura, varios dueños y muchos años de historia

La historia de la casa inicia en 1567 cuando los primeros pobladores provenientes de España compran el terreno, pero solamente hacen una pequeña edificación que luego serviría de base para la enorme casona de piso de piedra y canto rodado.

Fueron los jesuitas quienes construirían en este terreno ubicado en una de las mejores zonas de Caracas para el momento, pero con su expulsión se sellaría el final de la primera etapa de la casa.

 

Casa de estudios de la historia de Venezuela

 

Entre los años 1771 y 1777, la casa fue sede del Batallón de Veteranos de Caracas. En  1810, funcionó como domicilio de la Real Casa de la Moneda por una década y posteriormente como sede de los prestigiosos colegios El Salvador del Mundo, dirigido por el destacado escritor, político y educador venezolano Juan Vicente González; y el colegio Santa María del importante licenciado Agustín Aveledo.

Se dice que quien pisa la casa, está sobre tres Caracas, ya que cuando una casa se demolía, esta se convertía en el piso de la siguiente edificación. En 1871, Ascanio Negretti, divide la casa en dos, la número 22, más pequeña y la casa 24. No fue sino hasta 1893 que la casa es comprada por la familia Mendoza, quienes la transformaron de nuevo en una sola casona.

 

Casa de estudios de la historia de Venezuela

 

La casa pasa por un periodo de restauración para la nueva familia de residentes, iniciando así una nueva etapa como vivienda de las familias Mendoza Martínez, Mendoza Fleury y Mendoza Quintero.

Luego de un arduo proceso de restauración realizado por Fundación Empresas Polar, esta casa repleta de historia abre sus puertas al público general en el 2001. Esta institución liderada por el nieto del mismo Mendoza, se propuso destinar este espacio a ser memoria viva, pero también lugar de estudio y divulgación de la historia de Venezuela.

 

Casa de estudios de la historia de Venezuela

 

Una familia muy venezolana

Muchos piensan que la familia Mendoza comenzó sus negocios en 1940 con la fundación de Cervecerías Polar, pero fue en 1855 que la familia fundó una fábrica de velas, que luego daría paso a la Compañía Mendoza que se dedicaba a la fabricación de velas y jabones de tocador. En aquel momento toda mujer de sociedad debía tener uno en su baño y para el público en general existía el jabón de panela que hoy conocemos como jabón las Llaves, producto que aún produce empresas Polar. Una industria, si se quiere muy artesanal, pero que logró florecer con tanta fuerza como el café y el cacao.

En la casa los visitantes también podrán observar implementos que se utilizaban para trabajar la química en la fabricación de velas y jabones, libros contables, billetes de la época y troqueles con el kilaje de las cajas.

Puraguapura tuvo la oportunidad de conocer esta casa que espera por nuevos visitantes dispuestos a conseguir un poco de sosiego e historia en el agitado corazón de nuestra capital. A todos aquellos personajes que nos recibieron con brazos abiertos ¡Gracias!