Tuta & Coco

Son muchos los debates sobre si el artista nace o se hace, pero una cosa es segura, aquellos que lo son, siempre han tenido ese pequeño impulso que los motiva. Una de las etapas de mayor efervescencia de creatividad es la niñez y Gabriella Di Stefano ha encontrado una manera de preservar y rendir honores a ese
pequeño artista. 


Decisiones

Nacida en Caracas, desde pequeña Gabriella se sintió atraída por la pintura y se convirtió para ella en una manera de expresarse. “Podía pasar horas pintando. Era muy tímida, aún lo soy”. 

A menudo cuando tomamos la decisión sobre la carrera profesional que emprenderemos, lo hacemos a una edad bastante temprana. En Venezuela, los adolescentes suelen entrar en el sistema de Educación Superior al cumplir la mayoría de edad, incluso antes. “Era muy niña cuando tuve que decidir qué iba a estudiar. Quería pintar, ser Arquitecto. Mi papá, italiano, inmigrante y empresario, siempre decía que uno tenía que estudiar algo que te resolviera la vida. Me sentía capaz de cualquier cosa, así que estudié Administración de Empresas en la UCAB. No fue fácil y no me resolvió la vida, pero sí me abrió el camino para hacer lo que siempre había querido”.

A los 28 años se suele pensar que no se puede cambiar el rumbo de ciertas cosas, pero son muchos los que como Gaby, a esta edad toman decisiones para dedicarse a lo que realmente aman. “Un día dejé todo y me fui a Estados Unidos a estudiar Artes Plásticas en el Corcoran College of Art and Design y fui feliz”.

 

Gabriella Di Stefano

Gabriella Di Stefano

"Estudié en una escuela poco conservadora. Yo me inclinaba por la pintura pero allí descubrí la fotografía, el video y las artes gráficas. Me gradué con honores; y es que todo eso me hacía feliz”. Al salir de la escuela de arte no hice más que pintar. Ya había regresado Caracas y vendía mis cuadros a amigos y conocidos. Así me resolví por bastante tiempo".

Al regresar a Caracas, Gabriella inicia sus estudios con el destacado fotógrafo Roberto Mata. “Yo no seguía una línea documental, pero Roberto entendió rápidamente lo que yo necesitaba. Él me ayudó y apoyó muchísimo con mi trabajo personal. Allí también conocí a Ricardo Peña, con quien estudié y trabajé y de quien se me pegaron las mejores de las “mañas”. Posteriormente mi trabajo se fusionó con la fotografía hasta que mis fotografías se convirtieron en pinturas y viceversa. 

Con el tiempo llevó su trabajo a diversas galerías como La Carnicería, la Sala Mendoza y otras ferias de Caracas. Nueva York e Inglaterra también han visto el trabajo de esta artista.  

 

Tuta & Coco

 

Tuta & coco, el niño artista

Hace cinco años la llegada de Luca cambió la vida de Gabriella. “Ahora todo lo que hago y pienso también incluye a Luca. No solo mis decisiones repercuten en su vida, él también tiene ahora influencia en mi. Es mi hijo, pero sobretodo es mi compañero, mi amigo, mi admirador y mi mejor crítico’’. 

 

Gaby y Luca

Gaby y Luca

Gracias a Luca también nació su más reciente proyecto, Tuta & Coco, incluso su nombre es gracias a este pequeñín. “En 2014 Luca comenzó a hacer sus primero dibujos y yo, a pensar en cómo y dónde guardarlos. Así nació Tuta & Coco: de mi, la artista, para el artista que hay en cada niño”.

Tuta & Coco son objetos de arte, libros, impresiones, calendarios y tarjetas, personalizados y diseñados con el fin de dar una mejor vida a los dibujos de los niños. “Tan pronto nuestros niños comienzan a realizar sus primeros garabatos, el dibujo se convierte rápidamente en uno de sus medios de expresión privilegiado y uno de los más auténticos. Nuestros niños son, sin duda, verdaderos artistas. Son dueños de una carrera artística digna de los mejores museos y galerías, pero a menudo no sabemos realmente dónde y cómo guardar estas pequeñas obras maestras. ¿Tirarlos fuera del espacio? ¡Demasiado duro! Estos dibujos merecen mucho más que quedarse pegados descuidadamente en el refrigerador u olvidados en el fondo de una caja de cartón”. 

 

Tuta & Coco

Tuta & Coco

 

Todos los productos de Tuta & Coco están hechos a medida y con el cuidado de un ojo experto, y de esta manera garantizar darle el verdadero valor que merece al arte de nuestros hijos sin dejar escapar ningún detalle.

“Para comenzar el proceso solo hace falta hacernos llegar los dibujos originales y nosotros nos encargamos del resto. También ofrecemos un servicio de selección y nos hacemos a la tarea de revisar todos sus dibujos agruparlos y digitalizarlos. De acuerdo con el producto podemos proporcionarte la mejor opción o la colección perfecta. El cliente solo tiene que esperar a recibir la maqueta para su aprobación y finalmente pasar a la impresión”.

 

Tuta & Coco

 

Este hermoso proyecto no se detiene y continúa creciendo. “Estamos implementado un programa de recaudación de fondos para guarderías y colegios. Tenemos una galería de arte en línea que quisiéramos llevar a lugares expositivos. Ofrecer talleres de arte y una sorpresa en la línea de productos”’. 

 

Tuta & Coco

 

El hogar y el corazón

Como miles de venezolanos, Gaby actualmente se encuentra residenciada fuera del país, específicamente en Montreal, Canadá. “Actualmente estamos separados entre los que nos fuimos o los que se quedaron. La primera vez que salí de Venezuela, sola y por largo tiempo, eso no era así, yo tenía 23 años. Me fuí varias veces por diferentes razones y siempre regresé”. 

Fue hace ocho años que Gaby se mudó a la ciudad más grande de la provincia de Quebec. “Montreal y yo nos encontramos un día y no hemos podido dejarnos. Nos parecemos, nos entendemos. Hay lugares que te quieren y Montreal es uno de esos lugares. Me quiere y yo me siento muy bien aquí”.

Claro, ser migrante nunca es del todo fácil por mucho que se ame la ciudad de residencia. “Ser migrante es empezar de nuevo y nunca me ha molestado hacerlo. Siempre he tenido gusto por el cambio, por lo nuevo. No es fácil, pero para mi tiene sus recompensas. Hay cosas que tienes que estar dispuesto a perder, amores que dejas y eso es duro. Esa es la parte más difícil. Cuando me fui de Venezuela no fue por una razón en particular, era una motivación personal, así que si decido volver, será de la misma manera. El día que sienta que quiero volver, volveré”.

Para esta maravillosa artista, emprendedora y madre,  Montreal se ha convertido en su hogar, pero no su última parada. Seguirá pintando y enfocada en Tuta & Coco, un hermoso proyecto  que honra al artista que hay en cada niño.

Todos tenemos un talento, sólo hay que saber reconocerlo desde temprana edad y estimularlo. Eso es Tuta & Coco. ¡Gracias Gaby!

 

Tuta & Coco