George Wittels

En el mes de noviembre se celebra el día del orfebre. Pocos sabrán exactamente la fecha pero muchos habrán oído nombrar a George Wittels. El encargado de realizar hermosas coronas que llevan reinas de belleza en nuestro país y alrededor del mundo, nos revela como enfrenta los retos de la vida diaria y su apoyo en la Kabbalah.


De personas talentosas está lleno nuestro país. Algunas buenas noticias y personajes se diluyen entre nuestro agitado acontecer diario. Entre esos venezolanos que se distinguen se encuentra George Wittels y aunque pocos pueden reconocer su cara, si reconocen su nombre. Por mucho años, el discreto diseñador de joyas zuliano ha sido el autor de la corona del concurso de belleza más importante del país: Miss Venezuela. Hoy en día exporta sus creaciones a lugares tan distantes como Letonia y Eslovaquia.

“Entré en la organización Miss Venezuela como asistente. Lo que hacía era conseguirles las telas y adornos, cosa que era muy difícil en esa época. Con el tiempo empecé a hacer accesorios. En el año 94 junto con Joaquín tuvimos una reunión en la que me contratan formalmente y empezamos hacer los accesorios para Ángel Sánchez. Fue en 1999 que Osmel Sousa le encarga por primera vez la elaboración de la corona.

 

Puraguapura con George Wittels

Puraguapura con George Wittels

 

Su primera corona la lució en sus fotos oficiales, la Miss Venezuela, Carolina Indriago. “Me gustan todos mis trabajos. Yo mismo diseño y armo todo, soy muy meticuloso, pero el primer trabajo no se olvida”.

Wittels explica que en la confección de las coronas se suelen utilizar piedras semi preciosas que posteriormente se trabajan para darle mayor brillo y color. “En Venezuela no se trabaja con piedras preciosas, pero si un cliente lo solicita el trabajo se hace”.

 

Dora L. Mutti

Dora L. Mutti

 

Las coronas de Wittels han estado presente en numerosos certámenes como: Miss Supranational 2016, Miss Mundo Panamá, Nuestra Belleza Latina, Miss Teen República Dominicana, Miss World Spain, Miss Panamá Universo, Miss Teen Expo World Puerto Rico y Miss Polonia entre otras.

 

Marianna Di Stefano

Marianna Di Stefano

 

Las otras caras del glamour

Pero el hombre detrás del objeto del deseo en cualquier concurso de belleza, se aleja mucho del glamour o la superficialidad; en realidad es un hombre sencillo, práctico y muy espiritual.

Nacido en Maracaibo, de padre austríaco y madre polaca, siempre estuvo interesado por las ciencias y el deporte. Al finalizar el colegio estudió teología judía y cristiana. “Me fuí a Estados Unidos y comencé a obsesionarme con los libros de Osho. Allí fue que empecé a sentirme atraído por el budismo. Estos textos hablan de espiritualidad, mas no de religión, hay que estar claros en esa diferencia. La espiritualidad está antes que la religión”, explica.

De ahí nació su atracción por la meditación, clave en el desarrollo y equilibrio del cuerpo y espíritu. “Cuando tu piensas en meditar, muchas personas creen que es blanquear la mente y eso no es meditar, es concentrarse de verdad”, agrega el diseñador mientras explica que para lograr un verdadero cambio con la meditación no es necesario irse a Tibet. “La meditación no se trata de magia. Nos encantan los tesoros, la lotería, los golpes de suerte y eso no existe. Estos son procesos que están en todo lo que hacemos y llevan tiempo”.

 

George Wittels

 

En su más reciente libro Yo mesías, el diseñador revela su faceta como escritor, en el engloba principios metafísicos, herméticos, de Kabbalah y enseñanzas de buda, todo ello para vencer el miedo y, de esa forma, poder alcanzar la plenitud. “Mi libro se trata del pensamiento positivo. En un día hay en entre 60 y 70 mil pensamientos, de los cuales la mayoría son negativos. Uno se levanta, vas al baño, te ves en el espejo y empiezas a detallarte ojeroso, gordo, feo, esos son pensamientos negativos y hay que contrarrestarlos. Existen rutinas para ello. Te puedes ver en el espejo y puedes hacer muecas y te ríes. En la ducha puedes visualizar las cosas que disfrutas, eso también es una manera de meditar”.

Wittels es fiel creyente del poder de la palabra. “Hay frase que decimos, pensamos que son cliché y no las creemos. Frecuentemente decimos que el dinero no es importante y es una de las frases que más peso tiene. No digo que el dinero no sea importante, lo es, pero hasta cierto punto. Una vez tu satisfaces tus necesidades básicas, la cantidad de dinero que acumules no es proporcional a la felicidad que vas a sentir. Todos conocemos a alguien que creemos lo tiene todo, fama, éxito, dinero y resulta que cuando nos detenemos a conocerlos un poco más, no son felices y más bien necesitan ayuda”.

 

El camino hacia la plenitud

Para el diseñador el lugar donde se siente más pleno es mientras trabaja o tiene proyectos en marcha, allí hace la diferenciación entre ser feliz y sentirse pleno. “Uno no busca la felicidad, uno busca plenitud. Vivimos en un mundo dual, así como al día le sigue la noche, a la vida le sigue la muerte, al placer le sigue el dolor. Hablar de felicidad y un placer permanente no es posible, pero dentro de ti sí existe la plenitud”.

Tener la mente y el cuerpo en equilibrio es un delicado balance que se logra con el tiempo. La persona tiene que identificar aquello que le perturba y sobre eso, poner en marcha estrategias. “Yo soy de los que tiene que averiguar y saberlo todo. Me la paso en un constante aprendizaje, a veces más que los demás y por eso paso por callado. No me quedo quieto. Esta necesidad de información me hacía vivir en un estado constante de preocupación por aquellas cosas que no podía comprender. Forma parte del crecimiento entender que hay cosas que escapan de nuestra comprensión y nos roban el equilibrio”.

 

George Wittels

 

Frente al espejo

Reconocer lo que nos hace diferentes es una de las cosas más difíciles para algunos, pero para George Wittels es otro punto necesario. “No soy un diseñador típico, No tengo una musa que me inspire y no me gusta vivir dentro de dogmas o leyes. Desde pequeño nos han enseñado es a encajar en la sociedad y hay que intentar romper con eso”.

Este diseñador es además graduado en ingeniería en sistemas y no se considera adicto o seguidor de la moda o de alguna tendencia. “Cuando uno está en forma y te pones una ropa que te gusta, uno se siente bien, pero vivir de eso, no. No me importa si es Armani lo que uso, siempre que me quede bien”.

De lo que sí se considera fanático es de los espacios con colores neutros. “Vivo en colores pero me gusta mi espacio y mi hogar blanco. En mi casa es donde me inspiro y luego de trabajar todo el día con tantos colores, necesito mi espacio totalmente neutro. Puedo vestirme de taller pero necesito estar cómodo porque me muevo mucho por mi trabajo”. 

“Me casé a los 36, muy joven. Cuando tenía 27 o 28 años me di cuenta que tenía relaciones y empezaban muy bien pero terminaban de cierta manera. Noté que casi todas las muchachas con las que salía eran de dos signos en particular. Leía el horóscopo, pero siento que te sugestiona, entonces lo evito”.

George Wittels, una rara combinación entre espiritualidad, practicidad y buen gusto, se ha convertido con el tiempo y trabajo duro en referencia de lo que nos hace diferentes como país. “Mientras pueda continuar trabajando lo haré. Me gusta tener proyectos y seguir creando”.

 

...Y nosotras felices con las coronas!

 

Puraguapura

Puraguapura