Pino Di Stefano

Esta semana tuve la tarea más difícil de todas, hacer de una conversación con mi papá, una entrevista para Puraguapura. Se preguntarán por qué sino es el día del padre o alguna otra celebración. Desde que iniciamos este blog, nos interesamos en aquellas personas que de una u otra manera logran vivir una vida digna de ser celebrada. Historias de personas que viven en positivo, aprenden, superan, enfrentan y se apasionan. Entre estos personajes se encuentra mi papá, Pino Di Stefano.


Mi papá es un tipo genial, como buen italiano tiene un carácter que se hace sentir, pero también tiene todas las virtudes de alguien que se atrevió a vivir su propia historia a pesar de las dificultades. De él aprendí a trabajar todos los días de siete a siete, a ser honesta, respetuosa y responsable, a no discutir por dinero y como diría él, a ser un poco egoísta para vivir la vida plenamente sin importar lo que digan los demás.

Las enseñanzas de mi padre vienen del ejemplo y no de las palabras. Bailador y alma de todas las fiestas, eso lo heredé. Es apasionado, un hombre creativo, de creencias inquebrantables. No es precisamente cariñoso, pero te hace saber que cuentas con él.

 

Pino Di Stefano

 

Mi papá ayuda a todos a su alrededor y estoy segura de que por eso, Dios le ha dado mucha salud. Es un tipo duro y a pesar de que ya esta viejito, lo notas en su entusiasmo. Siempre dispuesto ¡Bravo papá!

Siempre está actualizado, inclusive usa sus redes sociales. Dice que es venezolano y lo dice con orgullo, pero hasta ahora nunca ha podido dejar ese hermoso acento que nos recuerda sus raíces. Si tuviera que definirlo con una palabra, diría que es un hombre correcto. Ese es mi papá, un personaje lleno de Puraguapura.

 

Pino Di Stefano

Pino Di Stefano

Una decisión y mucho trabajo duro

“Nací en Palermo, Italia, el 13 de agosto de 1931. Crecí en una familia numerosa, mucha gente y pocos recursos. Se vivía bien, en familia. Una hermosa familia italiana”.

Para el año 1931 Italia estaría viviendo un largo y duro periodo posguerra, obligando a miles a migrar a otras tierras en busca de oportunidades. “La vida de la posguerra fue malísima. La economía estaba muy mal, se vivían privaciones de toda índole, había escasez, pero por otra parte el amor de la familia valía mucho”.

“Salí de Italia luego de cumplir con el servicio militar, no era profesional, sólo era joven y ambicioso, quería vivir mejor de lo que estaba viviendo”.

 

Pino Di Stefano
Pino Di Stefano
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Venezuela sería el destino de Giuseppe o Pino, como lo llaman todos. “Llegué en 1955 a Venezuela buscando una nueva vida. Era un país en desarrollo y crecimiento y donde había una amplia democracia. La gente vivía bien, desgraciadamente los gobernantes no han sido suficientemente capaces de desarrollar este país lleno de riquezas”.

“Me quedé en Venezuela porque tuve la oportunidad de desarrollar una actividad industrial, en una fábrica de zapatos para niños con un paisano que ya tenía tiempo aquí. Años después, Belpino, como se llamaba la marca, fue completamente mía, siendo una de las mejores del ramo, tanto que llegué a ser presidente de la Cámara Venezolana del Calzado por dos periodos”.  

Con el tiempo y trabajo duro, Pino llegó a ser muy conocido en el sector del calzado en Venezuela y se mantuvo así por mucho tiempo. “Unos colegas me presentaron la idea de hacer una fábrica de accesorios metálicos. Entré como socio minoritario, luego por cosas de la vida uno de los socios mayoritarios murió y compré sus acciones”, así Pino se convirtió en dueño de Metalmoda, una  importante fábrica de minutería metálica para calzado y ropa.

Desafortunadamente, el país entró en un periodo complicado, era difícil conseguir la materia prima necesaria para mantener la producción. Fue en 1998 que Pino dejó la industria, luego de 20 años trabajando en el sector.

 

Pino Di Stefano

 

“Me jubilé a los 68 años. No es bueno jubilarse, es mejor continuar hasta que te mueras. Jubilarse es como quedar viudo, dejas de hacer algo, te acostumbras a algo que luego desaparece. Para mí, ninguna persona jubilada está contenta porque se siente incompleta e incómoda. La vida laboral se convierte en parte esencial de la vida, no sólo en lo que te da de comer”.

 

Pasión lejos de la fábrica y el secreto de la eterna juventud

“Lo que más me ha apasionado en mi vida son el baile, el golf y la cacería. La cacería fue una pasión inducida, me gustaba disparar debido al servicio militar”. A los 21 años Pino hizo el servicio militar en Aviano, provincia de Pordenone, en la división de Ariete, fue cañonero. Allí más que todo lo que se hacía eran disparos.

“A los italianos les gusta disparar y cantar”, dice Pino alegremente “Yo no canto ahora, pero cantaba. Me gusta la música tanto como me gusta el cielo, es la esencia de la vida. En Venezuela aprendí a tocar el cuatro. Tenía buen oído, pero ya no”, 

Pino siempre ha sido una persona activa, inclusive ahora a sus casi 90 años. “El movimiento es importante, moverse al ritmo de la música, del trabajo, de la fábrica, del comercio, ese es el secreto de la juventud”.

 

Pino Di Stefano

 

“No soy físico ni matemático, obviamente no voy a inventar algo de trascendencia mundial, pero si me gusta siempre estar inventando algo nuevo. En la fábrica siempre tenía los mejores adelantos técnicos. En Metalmoda promovía un programa integral de automatización y computarización de todos los procesos, cosa que no existía en aquella época. Claro, no era yo quién lo hacía, pero cuando tenía una idea buscaba a las personas adecuadas para ejecutarla”.

 

Consejos para la vida

Pino siempre está dispuesto a tender una mano al que la necesite. Ha ayudado a todos a su alrededor. “No estoy en condiciones de dar consejos porque he cometido muchísimos errores. Pero hay que vivir intensamente, disfrutar cada pequeño detalle. Comer, bailar, caminar, tener amigos, vivir en el sentido pleno de la vida. No dejar nada a un lado. Ahorita no, ahorita soy un viejo, me duermo, me canso y sin embargo me gusta la juventud, no me gusta andar con viejos”.

 

Arancini

Arancini

“No creo que haya sido un gran padre, de esos que se ocupan totalmente y dedican parte de la vida a la crianza de los hijos, no pienso de esa manera. Soy un poco más egoísta, pero pienso que es la única manera de vivir la vida. Si parte de tu vida la dedicas a otra cosa, dejas de vivir. Yo amo a mis hijos, a mi familia, me gusta la familia, pero honestamente me quiero más a mi mismo. Uno tiene que decir la verdad, no decir las cosas que le gustan a la gente. Por no decir la verdad, te vienen los problemas”.

 

Pino Di Stefano

 

Sus amigos y las personas que lo rodean repiten que Pino es un amigo incondicional. “La traición es el delito más grande que puede haber, especialmente la traición de la amistad. Yo respeto la amistad, la palabra, las reglas de una sociedad. No he robado a nadie, duermo tranquilo”.

 

La mujer más bella del mundo

Pino dice que nunca fue capaz de establecer qué es lo que le llama la atención de la mujer. “Creo que la personalidad es importante. Yo me enamoré de tu mamá una joven casi 20 años menos que yo porque me impresionó su forma de ser, su personalidad, era una mujer completa. Más que la belleza física, me llama la atención la inteligencia”.

“No soy una persona religiosa, lo fuí de joven. Cumplí servicio de misa, hice la primera comunión, me casé por la iglesia, pero nunca creí en Dios. Nunca he podido justificar la existencia de un ser supremo, ni tampoco creo que la naturaleza existe porque alguien la pensó. Si alguna vez pensara en seguir una ideología, pensaría en el budismo. El cristianismo me parece una producción del hombre y una producción interesada”.

 

Marianna Di Stefano

@mariannadistefano