Más razones para consumir…

Yogurt


 Este alimento, de fácil digestión y bajo en calorías, es un probiótico esencial rico en proteínas de excelente calidad que ayuda a la formación de la musculatura, además aporta vitaminas, calcio, potasio y magnesio que nutren la densidad de nuestros huesos, lo que evita su descalcificación, osteoporosis y quebraduras óseas. Por sus infinitas propiedades, el yogurt natural se ubica como uno de nuestros alimentos favoritos que jamás debe faltar en tu nevera.


El yogurt se obtiene a través de la fermentación bacteriana de la leche; su sabor y textura se debe a la conversión de la lactosa en ácido láctico. Actualmente se elabora con diversos tipos de leche y es muy versátil a la hora de combinarlo, con frutas, cereales integrales y frutos secos; puede endulzarse con miel y un toque de canela.  Existen infinidad de combinaciones que le darán un toque extra de sabor y nutrientes saludables a tu organismo.

Repasemos los beneficios de este súper alimento: 

  • Evita la diarrea.
  • Ayuda a mejorar la microflora intestinal.
  • Aporta bacterias saludables que ayudan al correcto proceso de la digestión.
  • Disminuye el colesterol.

 

¿Quieres intentar hacerlo? 

Para realizar este indispensable en tu cocina necesitas:

  • Un recipiente de plástico o de vidrio, que sea hondo para dejar un espacio de dos a tres dedos entre la mezcla y la superficie del recipiente.
  • Papel plástico adherente o tapa para el recipiente.
  • Un paño de cocina grueso.
  • Una bolsa de plástico.

 

Ingredientes:

  • ½ litro de leche descremada o completa.
  • 250 gr de yogurt firme.

Preparación:

  1. Coloca la leche en una olla y calienta a fuego lento hasta que empiece a hervir.
  2. Vierte en el recipiente junto al yogurt comercial y revuelves hasta que no queden grumos.
  3. Tapa el envase con su tapa o con papel plástico, que no quede ninguna abertura por donde pueda entrar el aire.
  4. Cubre el recipiente con el paño grueso, y lo metes dentro de la bolsa plástica, hazle un amarre sencillo.
  5. Déjalo reposar por 24 horas en un lugar fresco y seco donde mantenga la temperatura para favorecer el proceso de fermentación. Puede ser un gabinete o en el horno apagado.

 

Terminado este proceso puedes guardarlo en la nevera. Al momento de consumir, combina con tus ingredientes preferidos para dar ese delicioso gusto al paladar y a tu salud.

 

Dora Mutti

@lisettemutti