Henrique Graf

Un oasis de colores escondido entre las montañas. Plantío la Orquídea es un negocio familiar que empezó en los años 50 en Altamira, Caracas. Con los años creció y encontró su nuevo hogar en Oripoto, rodeado 1,5 hectáreas cubiertas de las más increíbles y variadas orquídeas y bromelias. Henrique Graf es quien dirige este negocio junto a su familia.


Plantío la Orquídea es fruto de años de trabajo y dedicación de inmigrantes que hicieron de Venezuela su hogar. “Nací en el tumbador en San Marcos Guatemala. Un pueblo que queda a 13 km de la frontera con México. Ese es el punto cero, donde todo inició”, explica Henrique. “Yo nací en mi casa, mi mamá no fue a ninguna clínica. Somos 3 hermanos. Mis padres son de Alemania. Exactamente de un pueblo rural en la frontera que ahora está en el lado de Polonia”.

 

Plantío La Orquídea. Venezuela.

Plantío La Orquídea. Venezuela.

 

El inicio de una larga travesía de una familia cafetalera

“Estudié en Alemania. Allí hice el entrenamiento técnico de jardinería. A mi no me gustaba la Universidad y después de la guerra era difícil. Teníamos que arreglarnos como fuera. Estábamos en la Alemania comunista”. A los 18 años Henrique se aventuró a huir de Alemania del este sólo con una maleta. “En marzo del 51 me llaman mis padres, ellos tuvieron que fugarse. En esa época todavía no era tan complicado porque aún no existía el muro”.

El negocio de los Graf fue el café, a esto se dedicaron durante su estadía en Guatemala. “Económicamente estuvimos bien pero llegó la guerra. Mi papá nunca cambió su nacionalidad y Guatemala lo entregó a EE.UU. donde estuvo un año preso. En un intercambio de prisioneros logró ir a Alemania pero no participó en la guerra. Allí mi mamá decidió regresar a Alemania también”, explica Henrique al recordar los retos a los que se enfrentaron sus padres en la época. “Nos encontramos todos en el 43. El 8 de mayo del 45 terminó la guerra. Para ese momento yo estaba en el colegio”.

 

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Henrique cuenta como en Alemania existe un dicho cuando se tiene un hijo no muy dotado de grandes habilidades. “Por lo menos de jardinero sirve”, dice entre risas, argumento que desmonta rápidamente al recordar los grandes campos holandeses y la experticia que se necesita para lograr algo así.

 

Puraguapura con Herrique Graf.

Puraguapura con Herrique Graf.

 

“Yo había leído libros sobre el Amazonas y le dije a mi papá voy a especializarme en bromelias. Él me respondió que mejor lo hiciera con orquídeas. Mi papá empezó a trabajar en una fábrica de gomas como de 60 empleados. Llegó a ser presidente de la compañía poco a poco trabajando y así me consiguió un pasaporte para poder ir a estudiar”.

Gracias a los contactos que hizo el patriarca de los Graf durante su trabajo como cafetalero, esos clientes se convirtieron en amigos y le tendieron la mano a la familia al terminar la Segunda Guerra Mundial y lograron llegar a Maracaibo. “Allí llegó mi familia a Venezuela. Yo llegué en el 52 y conseguí mi primer trabajo en el jardín botánico”.

 

Puraguapura con Henrique Graf. 

Puraguapura con Henrique Graf. 

 

El coraje y el trabajo duro del emprendedor

Desde su primer día Henrique supo que si quería consolidar su trabajo y crecer, detenerse no era una opción. “Cuando empecé en el Jardín Botánico ganaba 15 bolívares. Conocí al Dr. Villanueva y le daba ideas para su jardín, también conocí a Luis Henrique Yánez, presidente de la fundación Bigott. Él me ayudó mucho. Trabajaba con él en su casa en Altamira. Trabajaba de siete a tres y luego me iba a otro trabajo. Se corrió la voz y así ya tenía varios trabajos”.

“Lo primero que hice cuando empecé hacer dinero fue ahorrar. Mi papá me había prestado 600 bolívares en marzo para venir a Venezuela. En cinco meses pude pagarle y me compré una moto”, cuenta Graf con esa paciencia y sabiduría que regalan los años.

 

Henrique Graf. 

Henrique Graf. 

 

El arte de cuidar una orquídea

Para nadie es secreto que la orquídea no sólo es una flor bellísima, sino que también es una flor que requiere mucho cuidado y atención. Tener uno de estos preciosos ejemplares es un objeto de orgullo debido a que para ellos hay que dedicarle tiempo. “El que quiere tener orquídeas tiene que hablar con un experto y mostrarle el lugar donde las quiere tener. ¿Colocarlas en la sala con flores? Eso no importa. Importa es el lugar donde yo la tengo cuando no tiene flores. Hay lugares donde la orquídea simplemente no se da”, es el consejo que le da Graf a todos aquellos que deseen embarcarse en esta aventura.

 

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“Las orquídeas son como las mujeres”, explica Graf con mucha picardía. “En una conferencia me preguntaron sobre orquídeas que no son propias de aquí. Yo les respondí que una orquídea es como cuando tienes una novia y ella está acostumbrada a viajes en primera clase y regalos costosos. Al principio porque estás enamorado o por conquistarla aguantas meses o un par de años, pero ¿Luego que?. Lo mismo pasa con las flores. Tienes que estar claro de lo que puedes gastar e invertir”.

 

Plantío La Orquídea. Venezuela.

Plantío La Orquídea. Venezuela.

 

Algunas especies pueden tener requerimientos costosos o muy particulares. “Para qué colocar un vivero con aire acondicionado si puedo tener la Cattleya mossiae, la flor típica de Venezuela, que es muy bonita, una de mis favoritas y que es de este clima”. Graf también advierte que las temperaturas en Venezuela han variado mucho. Cuando tenemos esos largos periodos donde desciende la temperatura, la flor puede verse afectada.

 

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“Participé junto a Ricardo Cisneros en un proyecto de sembrar orquídeas en el monte. Esto también es todo un arte. Las plantas que se siembran en el monte, son plantas que crecieron artificialmente y debes cuidarlas siempre. Cuando esa mata florece expulsa semillas, que esparce el viento. Esa semilla crece y es la flor que puede vivir sola porque ya está acostumbrada. este es el método que se utiliza en los parques nacionales. Como ves lleva tiempo”.

 

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Una cita con la naturaleza

El 7 y 8 de abril podrás deleitarte con una gran diversidad de orquídeas que estarán presentes en el Centro Cultural BOD. “Ya son 10 años consecutivos que hacemos esta exposición. Estamos en periodo de floración así que será un buen evento”.  

Presenciar estos eventos es una oportunidad única ya que el proceso para trasladar las plantas es delicado. “Hay gente que no le gusta llevar sus plantas a exposiciones porque las sometes a un stress. Se pueden enfermar, pero por otro lado es algo diferente y es una forma de mostrar el trabajo”.

 

Orquidea

 

En un tiempo Venezuela fue escenario de grandes exposiciones de talla internacional. “Aquí en Venezuela iba a ser el centro de toda América latina de la fundación Ponty, para la conservación de orquídeas”, proyecto que se detuvo por la crisis económica que vivió el gobierno italiano, promotor del proyecto, en el 2008.

 

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También puedes visitar Plantío la Orquídea en Oripoto. Un oasis en el que podrás encontrar gran variedad de orquídeas y bromelias de especies diferentes e híbridos que incluyen Catleyas, Phalaenopsis, Vandas, Dendrobium, Cocleanthes, Zygopetalum Pleurothallis, Lycastes, Gongoras y muchas otras.

Plantío la Orquídea es el laboratorio con producción de orquídeas más grande de Venezuela, con más de 3000 botellas de las cuales más de la mitad son especies.

Un lugar mágico como pocos, lleno de naturaleza y dirigido por un emprendedor nato de una historia de lucha que inspira.

 

Henrique Graf. Plantío La Orquídea, Venezuela. 

Henrique Graf. Plantío La Orquídea, Venezuela. 

 

www.plantiolaorquidea.com

@plantiorquidea