Lía y Eli Bermúdez

Puraguapura tuvo la oportunidad de conversar con Lía Bermúdez, una mujer que con su arte ha dejado huellas en un país de cuentos maravillosos. Fuimos testigos del amor que una abuela y una nieta comparten, así como el ímpetu de hacer lo que les apasiona.


Nacida en la ciudad de Caracas en el año 1930, hizo de Maracaibo su hogar. Una trabajadora incansable, con proyectos titánicos en mente. Desde muy joven se hizo amiga del martillo, el barro y el cincel, convirtiendo la escultura en su insignia. Esta pasión la llevaría a ser merecedora del Premio Nacional de Artes Plásticas en 2006.

Lía Bermúdez es una de las artistas más notables de su tiempo. Junto a ella su nieta, quién no le perdió el paso. Elisa o Eli M. Bermúdez, es cocinera, fotógrafo y bloguera, una mujer emprendedora que ha encontrado su propia manera de brillar.

Los que tienen la oportunidad de conversar con esta abuela y su nieta, son testigos del profundo amor, admiración, respeto y orgullo que sienten la una por la otra.

 

Lía Bermúdez con Puraguapura

Lía Bermúdez con Puraguapura

 

El inicio de una larga trayectoria

Lía Bermúdez inició su formación académica a los 14 años en la Escuela de Artes Plásticas y Artes Aplicadas de Caracas, pero no fue sino hasta los 17 años que se mudó a la capital del estado Zulia junto a su esposo Rafael Bermúdez o Rafi como lo llama cariñosamente.  

Es su esposo quien la inscribe a estudiar arte y se convierte en su principal apoyo. “Rafi me dio completa libertad”, responde Lía con un tono que refleja profundo amor. “Él se convirtió en mi gran promotor. Dentro de mi círculo familiar, él hizo que me respetaran y siempre me impulsó hacer lo que quisiera”.

Lía Bermúdez continuó su formación en la Escuela de Artes Julio Árraga, donde se relacionó con grandes personajes de la talla de Jesús Soto y Hesnor Rivera. Artistas que más que colegas, se convirtieron en grandes amigos. “Limpiando sus cosas, encontramos una carta que le escribió Soto cuando se fue a vivir a París. Una carta muy linda donde contaba lo difícil que fue para él ser artista en Francia”, explica su nieta Eli.

 

Lía Bermudez

Lía Bermudez

 

Esta escultora, pintora y promotora cultural se desempeñó durante muchos años como docente y presidió la Fundación del Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez por 22 años. “En aquella época, la casa de mi abuela era el lugar donde se reunían todos los artistas de Maracaibo, incluso antes de que existiera el museo”, explica Eli.

Sus obras pueden apreciarse en muchos lugares emblemáticos como: la Corte Suprema de Justicia, el Centro Cultural BOD, la estación Colegio de Ingenieros del Metro de Caracas, Teatro de Bellas Artes, el Banco Central de Venezuela, la Plaza Baralt, La Universidad del Zulia (LUZ), entre otros.

 

Lía Bermúdez. Metro de Caracas.

Lía Bermúdez. Metro de Caracas.

 

Con su corta estatura, pocos podrían imaginarse que es la autora de esas enormes obras de hierro. “Ella misma soldaba. Tenía ayuda pero hacía sus obras ella misma”, responde Eli. “En esa época era un material osado, ahora no. Ahora uno puede hacer lo que quiera con el material que quiera”, agrega Lía.

Con el tiempo un artista puede cambiar el objeto de su inspiración o los colores que usa, pero para Lía una cosa trasciende en el tiempo y en el caso del escultor, es el espacio. “Para mí el espacio es el inicio de todo. Te da el tamaño de la obra, las dimensiones exactas, incluso la idea de lo que quieres trabajar”, nos explica Lía con detenimiento, digno de una maestra de escuela en una clase magistral.

 

Lía Bermúdez. Parque Central, Caracas.

Lía Bermúdez. Parque Central, Caracas.

 

Un libro de anécdotas

Conversar con Lía Bermúdez es adentrarse en aquella Venezuela de techos rojos donde todo se realizaba con cierta elegancia y cautela, todo bajo el fuerte sol y colores del Caribe.

 

Lía Bermúdez

 

Con los años Lía llegó a relacionarse con grandes personajes de la sociedad venezolana como Renny Ottolina. “Un día iba manejando. Yo tenía un escarabajo y llevaba una obra muy grande detrás. En eso me detuvo la policía y me pregunto qué por qué yo andaba con esa escultura tan grande. Renny venía en el carro de atrás, se bajó rápidamente y le dijo al policía: ¿Qué le pasa a usted? ¿Usted no sabe quién es esa mujer? Ella puede hacer lo que sea”, cuenta Lía. “Yo llevé a Renny a conocer Maracaibo a pie”.

Para su nieta Elisa, ella representa una ícono, un patrimonio no declarado que la llena de orgullo. “Yo tengo el recuerdo más lindo de mi Abu Lía. Cuando tenía como 6 años, estábamos en una exposición y mi ella estaba rodeada de periodistas, todos con sus cámaras listas queriendo hacerle mil preguntas. En eso yo me le acerco y ella inmediatamente mandó a callar a todo el mundo porque iba hablar con su nieta, en ese momento yo me sentía importante” explica Eli con una voz melosa al observar a esa mujer que para muchos es leyenda.

La vida profesional de Lía Bermúdez no le impidió construir una extensa familia de cuatro nietos y ocho bisnietos. Ahora su nieta Eli lleva el arte al mundo gastronómico a través de su blog Lovely Gourmet, en donde comparte recetas novedosas y muy creativas con una estética sorprendente reflejada en la fotografìa.

“Lo de la cocina se me dio por el lado paterno. Mi abuela Lía tiene dos platos icónicos. El hallacón que hace en diciembre”, esto último nos llena de intriga. “Ella no hace muchas hallacas sino un hallacón para todo el mundo. Es una sola gran hallaca tipo pastel y la reparte para todos”, agrega Eli entre risas. Por su parte Lía explica que le gusta cocinar pero solo el guiso de este complejo plato venezolano. “Otro plato típico de mi abuela es el puré de Batata con Nutella. El dulce es su debilidad”.

“Los hombres que trabajaban conmigo en la obra que está en la estación del metro de Colegio de Ingenieros antes de su inauguración, veían la obra y me decían que les parecía aterrador”, dice Lía con voz baja y una sonrisa cómplice. “Mira, me entró por un oído y me salió por otro. El metro aún no tenía luz y teníamos nuestras propias luces para iluminar el trabajo. Imagino que daba miedo”.

Si le preguntas a Lía cómo se define su estilo personal a la hora de vestir simplemente se ríe. “Mi abuela no es de vestirse de diseñador. Ella es de tener un estilo muy propio. Una vez me contó que cuando se fue a vivir a Maracaibo, las mujeres hablaban de cómo se vestía la caraqueña, entonces ella se vestía mucho más escandalosa solo para molestar”, cuenta Eli.

 

Lía Bermúdez

 

Una artista que no se detiene

Con su edad Lía aún no se detiene. “Mi abuela sigue produciendo. Le mandan los bocetos y la puedes ver corrigiendo, mandando. Incluso diseña en el Ipad”, explica Eli aunque Lía insiste en que aprecia la tecnología pero no es su fuerte.

“Tengo pensado hacer el Museo del Barro de América del Sur. Ya tengo visto el lugar donde me gustaría que estuviese, incluso tengo quién me lo cuide. El antiguo edificio de correos en Maracaibo. Es una estructura preciosísima”, explica Lía con sonrisa pícara. “El otro proyecto es un museo de ecoturismo en el Lago de Maracaibo. Sería un museo diferente a todos. Estaría en el Lago y la diversidad de culturas sería enriquecedor”.

 

Lía Bermúdez. 

Lía Bermúdez. 

 

“Se podría salvar el Lago de Maracaibo y sería gracias a esta mujer”, dice Elisa al ver a su abuela con una mirada de mucha admiración. “Son proyectos bellísimos, con un potencial increíble”.

Nos detenemos para preguntarle a esta gran artista cómo ve el arte y a dónde cree que va. “Nunca he pensado que el arte tiene un fin, un destino, un camino. No pienso mucho en el arte. Está en la naturaleza, en ustedes mismas como seres humanos. Está en todo. El arte es auténtico”.

Así es Lía Bermúdez, un ícono, una artista, una mujer de familia. Para Puragapura fue un placer y un honor poder compartir unas horas con estas grandes mujeres que personifican todo en lo que creemos. A veces sólo se necesitan ganas y dar ese pequeño paso para lograr grandes historias que inspiran. Gracias a Lía y Eli Bermúdez por abrirnos las puertas y mostrarnos el amor que comparten.

 

Lía Bermúdez

Lía Bermúdez