Aleuzanet Parra

¿Quién dicta las normas de belleza? Esta pregunta ha sido objeto de discusión por siglos. La belleza es algo relativo al contexto social de cada lugar y momento histórico. Durante años, el ser humano veneraba cuerpos regordetes, ahora la delgadez es uno de los atributos más admirados.


A lo largo de la historia, hombres y mujeres han transformado su apariencia para adaptarse a las diferentes concepciones filosóficas, religiosas y culturales que tenemos sobre la belleza. En Asia, para que una mujer sea considerada bella, su piel debe ser lo más blanca posible. Mientras que en Irán, la rinoplastia está a la orden del día y se considera un símbolo de status, de hecho, algunas llevan banditas sin haberse hecho ningún procedimiento quirúrgico. Caso contrario ocurre en el continente africano donde las mujeres con sobrepeso son las más atractivas.

Si hablamos de la belleza occidental y su paso por el tiempo, el estándar de la mujer de la 'Belle Epoque' estaba marcado por una marcada silueta, debida al corsé. Luego pasamos a una mujer de silueta plana en los años 20 y las tan famosas pin-ups de los años 40. Un gran abanico de lo que consideramos ‘bello’.

El caso de Venezuela es particular, el estereotipo de la Miss sigue teniendo bastante fuerza cuando se describe una mujer bonita, pero la verdad se dicha, estamos viviendo una época en la que los patrones de belleza se están redefiniendo y cada vez es mucho más complejo el tema, porque después de todo ¿Quién dice que hay sólo una manera de ser guapa?

Aleuzanet Parra es una venezolana de 17 años que busca abrirse camino en el mundo de la moda con una condición que ha marcado su vida, pero no así sus ganas de marcar la diferencia.

Aleuzanet Parra

El costo de verse diferente

“Tengo alopecia areata, en mi caso sólo se me cayó una parte del cabello. Comenzó cuando tenía cinco años, pero fue un proceso muy largo porque se me caía y me salía. Luego a los 10 años se me cayó el cabello en su totalidad. Hubo un momento a los ocho años que se me cayeron las cejas y las pestañas, pero gracias a Dios volvieron a salir”.

Aleuzanet ha sufrido de alopecia la mayor parte de su vida y tuvo que atravesar un largo camino para lograr la sonrisa que hoy irradia confianza. “De niña era muy duro tener alopecia porque los niños en su inocencia son muy crueles, no tienen filtro. A los 7 años ya usaba pelucas y gorros, no le permitía a mi familia que me viera sin ellas, incluso no me atrevía a dormir sin una. Recuerdo una vez que tenía nueve años y un niño me quitó la peluca frente a todos, para mi eso fue devastador”.

Aleuzanet Parra


Debido al bullying, Aleuzanet tuvo que cambiar constantemente de colegio. “Lloraba muchísimo. Una parte del bachillerato usé pelucas y todo el mundo quería quitármelas para saber qué había debajo. Las personas lo primero que se imaginan es que tengo una enfermedad mortal y no es así. Cuando camino por la calle la gente se me queda viendo y casi me preguntan cuanto tiempo me queda”.

“Mi abuela es mi vida, siempre estuvo a mi lado, me dio todo el apoyo que necesitaba. Es importante el apoyo familiar y tuve muy buenos amigos en el liceo, ellos no aceptaban que nadie me dijera nada, les agradezco muchísimo. Para una persona que esté pasando por cualquier momento difícil, el apoyo familiar es crucial”.

 

Aleuzanet Parra


El renacer

A los 11 años de edad, Aleuzanet se atreve a hacer algo diferente que pondría a prueba sus límites. “Decidí probar con el modelaje. Pensaba que no era posible una modelo sin cabello, lo que uno ve en las revistas y en las Misses es cabello, y mucho. Vivía en Ocumare del Tuy y decidí ir a una academia allá. Hablé con la directora y me dice que podía intentarlo, que no tener cabello no era una limitación”.

Sin sospecharlo, el modelaje le daría una lección de vida y establecería su nuevo objetivo. “Para avanzar teníamos pruebas. Esta vez nos tocó una sesión fotográfica en exteriores. Regularmente iba a clases con gorra, no me atrevía a mostrarle mi condición a mis compañeras. Mi profesora de pasarela del momento me dijo que para la sesión no podía usar nada y rápidamente pensé que no lo haría, pero ella insistía así que me atreví. Ese fue el día en el que me sentí más libre en mi vida, era la persona más feliz del mundo, ya no tenía nada que ocultar. En ese momento aprendí a quererme”.

Aleuzanet Parra

En la tierra de las Misses de cabellera frondosa, destaca esta chica con una tonelada de personalidad. “Todavía hay momentos en los que me cuesta un poco verme en el espejo, no es sencillo. Aprendemos desde pequeñas que nuestro cabello es parte indispensable de lo que nos hace lindas, pero me repito que me amo, me quiero y luego los demás aprenderán tarde o temprano”.

Aleuzanet no sólo aprendió a vivir con alopecia, aprendió a quererse con esta condición y a ser su propio espejo. “Llegó un momento en el que me dije que si no me aceptaba, nadie lo iba hacer. Entendí que el cabello era un accesorio. Si quiero tener cabello, sólo tengo que comprar una peluca. Actitud mata cabello”.

“La persona que te quiera, te va a querer con o sin cabello, flaca, gorda, como sea. Los demás nunca van a estar contentos, me iban a criticar con alopecia o no, entonces aprendí a ser feliz para mí”.

Aleuzanet Parra

 

Apostando alto

Una de las metas de Alezaunet es convertirse en modelo para todas las personas con su condición. “Quiero que todos vean que sí se puede lograr. Quiero ser modelo y abrirme camino en un mundo que de por sí, es duro. He pasado por mis momentos de depresión, pero al final lo que importa es no rendirse y ser positivo”.

Actualmente Aleuzanet estudia Comunicación Social en la Universidad Católica Santa Rosa y ha ido cultivando un nutrido currículo. “Gané Miss América Latina, Gané Mis dulces 15, participé en otros concursos, y todo sin peluca. Trabajo en Noticias 24 y antes estuve en TNO Radio. Estoy esperando cumplir la mayoría de edad para hacer cosas cada vez más grandes ¿Por qué no puede haber una Miss con alopecia?”.

Aleuzanet Parra


La verdad es que muchas mujeres diariamente sentimos la presión de ser bellas y mantenernos perfectas, pero los cánones de belleza impulsados por las redes sociales en su mayoría, se vuelven más irreales y difíciles de alcanzar. Está bien no tener esa larga y brillante melena, está bien tener arrugas, está bien no tener una talla perfecta y no lucir la piel más impoluta del mundo, podemos ser imperfectamente bellas. La confianza y el amor propio siempre sobresalen entre las capas de maquillaje, es sólo cuestión de dejarlos fluir.

Esta hermosa jovencita, además de haber alcanzado un nivel de aceptación de sí misma que muchos desearíamos, es increíblemente dulce, talentosa y simpática. Gracias Aleuzanet por la bocanada de aire fresco y sobretodo por contarnos tu historia. Esperamos con ansias tus próximos pasos. ¡Suerte guapa!

Aleuzanet Parra

 

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@Ale1official