Una postal de Navidad

Nos despertamos temprano emocionadas de pensar en la buena cantidad de regalos donados por Jackeline Kupferschmiedt e imaginar la cara de los pequeños al recibirlos. 

La hermosa luz de diciembre bañaba el valle caraqueño, que a pesar de ser sábado, ya estaba abarrotado por cientos de personas camino a sus actividades cotidianas. Mónica afina unos últimos detalles con el equipo y nos ponemos en marcha. 

El escenario, uno de los sectores populares más grandes de la ciudad, Petare. Allí nos esperaría Katiuska, uno de los personajes 100% Puraguapura que tuvimos el placer de conocer este año y que se ha convertido en una gran amiga desde entonces.

Unos 40 niños de varias edades esperaban con ansias en el Barrio San Blás, pero antes debíamos pasar por una de las grandes sorpresas del día, San Nicolás.

Una postal de Navidad

William Cavaco fue nuestro Santa por el día. Su barba blanca completamente natural destaca de otras y lo hace lucir mucho más real. “Me dejo crecer la barba todo el año, a menos que haya una eventualidad, sólo me la corto el 31 de diciembre”, nos contó camino al lugar donde nos esperan los niños de la comunidad.

Desde hace seis años, William hace de Santa durante todo el mes de diciembre. Su esposa es la encargada de mantener el vestuario impecable para cada presentación. “Un día estaba en el Centro Comercial El Recreo y me dio curiosidad la persona que hacía de Santa. Me acerqué, conversamos sobre el trabajo y encantó, me dijo que me dejara crecer la barba y que regresara el año siguiente, y así lo hice”.  

Continuamos el camino empinado para llegar a nuestro destino. Todos compartíamos la misma emoción, darle a los pequeños un día diferente dentro de tanto caos. “Mi primera vez como Santa fue en el Centro Comercial Buenaventura en Guatire, fue un aprendizaje. Hay muchos niños que se quedan sorprendidos al ver que la barba es real y no la dejan de tocar”, nos dijo William y luego tuvimos la oportunidad de corroborarlo.  

Al llegar, la cara de los niños fue un poema. Pequeños rostros de sorpresa, y algunos más desconfiados, miraban con un poco de miedo a este hombre de traje rojo.

Una postal de Navidad

Fue difícil lograr sentar a los niños en un círculo, todos querían saber qué secretos escondía Santa y quiénes eran esas señoras que lo acompañaban. Poco a poco empezamos a llamarlos a cada uno para hacerles la entrega de sus presentes, emoción desbordada.

Nos tomamos un momento para seguir conversando con William y saber qué es lo que más le gusta de este noble oficio. “Ver la cara de los niños no tiene precio. Me gusta darles esa alegría y cuando los eventos son en zonas populares es más especial porque nunca se lo esperan”.

Una postal de Navidad
Una postal de Navidad


“Mientras se tenga la oportunidad de seguir, lo haremos. Es difícil y los tiempos que vivimos no son dulces. Hay que comprar la indumentaria y es costoso. El traje lo hizo mi esposa, las botas son originales, todo lo hemos ido haciendo poco a poco”.

Para nadie es secreto que Venezuela, una tierra de gracia, vive una de sus etapas más oscuras. Los buenos momentos se han vuelto escasos, pero personas como William, Katiuska y otros cientos de venezolanos se niegan a dejar que desaparezcan. Puede que con una tarde de sonrisas no se solucionaron los problemas, pero si aligeraron la carga.

Una postal de Navidad
Una postal de Navidad


Absolutamente todos los venezolanos sin distinción alguna deseamos lo mismo, que volvamos a ser aquel país no sólo bañado por el Caribe y sus colores, sino también ese país amable que huele a casa. La esperanza se ha convertido en el factor clave para no desmayar, sobre todo por los que vienen. “Necesitamos cuidar la mente de los niños para que crezcan sanos. En nuestras manos está que esa generación salga adelante, con esperanza y trabajo se logra”.  

Una postal de Navidad
Una postal de Navidad


Por un rato, ajenos al caos que reina en la ciudad, los niños, Katiuska, William y nosotras, compartimos un rato increíble donde los regalos fueron sólo la excusa. Nos fuimos de Petare renovadas, con nuevos amigos y muchas ganas de seguir trabajando.

Aunque los tiempos sean duros, dense la oportunidad de agradecer lo trabajado, darle la mano a un desconocido y mirar alrededor de manera diferente. A todos los que nos leen, desde Puraguapura les hacemos llegar un caluroso abrazo ¡Feliz Navidad!  

Y a Jacky mil gracias por donar estos regalos que hicieron reír a los tantos niños.

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