Martha Rodríguez Miranda

Personajes y momentos han marcado la cultura venezolana, algunos más que otros y a veces destacan aquellos que no sólo marcaron una época, sino que mucho tiempo después continúan siendo referencia y se mantienen en la conciencia colectiva.


Puede que ahora sea difícil imaginarlo, pero hubo una época en la que grandes personajes de la radio y la televisión venezolana hacían llamados a la cultura ciudadana. Fue en las pantallas de VTV, cuando la televisión aún era blanco y negro, que el gran Renny Ottolina impartía sus cátedras de educación ciudadana. Años después y esta vez por Venevisión, una mujer de voz áspera y muy decidida nos decía lo fácil que era ser un buen ciudadano. Esa voz y ese pegajoso eslogan quedaron grabados en las mentes de miles de ciudadanos que sin pensarlo harían de esta mujer, Martha Rodríguez Miranda, una referencia de lo que debería ser un buen venezolano.

Lamentablemente, con el paso del inclemente tiempo y un cúmulo de eventos desafortunados, voces como estas se fueron extinguiendo, pero Martha, ahora desde la radio, no deja que olvidemos lo que una vez fuimos y más importante, lo que podríamos llegar a ser.

Martha Rodríguez Miranda


Niñez, divino tesoro

“De pequeña pensaba que la vida era pura diversión. Éramos una familia muy feliz y cuando eres niño no sabes tus carencias”. De padres cubanos, Martha llegó a Venezuela a la tierna edad de seis meses. “Por lo que me cuenta papi, pasamos necesidades, había que picar para que alcanzara para todos, vivíamos en un lugar muy estrecho, pero según mis recuerdos tuve una infancia maravillosa. Papi vendía hojillas de afeitar y latas gulash en las tienditas que están en las carreteras, por eso papi no comía gulash. Si íbamos algún lugar y eso era lo que había, no lo comía, ya estaba harto”, cuenta Martha con una sonrisa.

Una vez en Caracas, la familia se residencia en el centro de la ciudad. “Siempre estudié en colegio de monjas y poco a poco fuimos mejorando. Papi empezó a trabajar en helados Tío Rico supervisando los carritos que salían a hacer las ventas ambulantes. Recuerdo que en días lluviosos mami ponía un rosario con dos cuchillos en un matero porque si llovía, los carritos no vendían. En esa época los domingos eran una bomba para mí. Si papi tenía que trabajar en la fábrica, íbamos todos como si fuese una excursión y si me dejaban invitar a una amiguita, era lo mejor del mundo”.

Martha Rodríguez Miranda


Una profesión con propósito

“Quería ser abogado para defender a los que no podían. Me imaginaba como una especie de Robín Hood, pero eso sí, sin quitarle a los ricos porque me parece que ser rico es buenísimo cuando el dinero es ganado de buena manera ¿Por qué no vas aspirar a superarte y a vivir cada vez mejor? ¿Qué tiene de malo?”.

Contrario a este deseo, Martha terminaría estudiando Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello, pero sin dejar de lado esa necesidad de hacer algo que aporte a la construcción de una sociedad más justa. “Un día mis papás me hicieron una cita con un cura que para ese momento trabajaba en un programa en Venevisión y terminaba siempre con una frase: Haz el bien y no mires a quién. El padre hacía como una especie de coaching, claro en esa época no se llamaba así, entrevistaba a jóvenes y les daba consejos de vida. Cuando hablo con él, me dice que notaba que me gustaba investigar, que me fuese por periodismo o algo similar, y así fue”.

Martha se inició en el mundo del periodismo como reportera en El Informador, programa de noticias de Venevisión, y luego se convirtió en la imagen de los micros institucionales que marcarían su carrera. “Cuando conseguí mi primera oportunidad de trabajo, no quería ser reportera, pero fue lo que salió. No me interesa para nada las cámaras, el reconocimiento, nada de eso. A mí lo que me gusta es la investigación. Primero me tocaron los rayos, es decir, si había un cóctel en la noche, tenía que ir. Cuando empecé a trabajar de día, pedí la fuente de comunidad. Me tocaba ir constantemente a Petare, a las alcaldías y gobernaciones para ver las necesidades con el agua, el aseo y algunos eventos institucionales”.

Es allí en Venevisión donde surge la idea de hacer una campaña institucional que cambiaría la carrera de Martha para siempre. “La idea fue de papi que en ese momento trabajaba en Venevisión también. Él escuchó a Arturo Uslar Pietri diciendo que había que sembrar el petróleo. Mi papi podía tener acento, pero siempre hablaba de nuestro pueblo e insistía en que había que hacer algo por el país. No era la que iba a hacer el segmento, pero cuando el productor y el director salieron a grabar, yo era la que me encontraba en el canal, además ya estaba familiarizada con la parte de comunidad”.

Martha Rodríguez Miranda

El éxito de un Buen ciudadano

Esta campaña institucional de Venevisión se transmitió por casi una década con la conducción de Martha Rodríguez Miranda y se convirtió en un ícono de la televisión venezolana. En cada entrega, Martha ejemplificaba lo que se supone debe ser un ciudadano modelo. Antonio Adolfo Araiz y Daniel Farías fueron los creadores del pegajoso eslogan y es que después de tantos años ¿Quién no recuerda lo fácil que es ser un buen ciudadano?. “Hace no mucho una periodista muy joven me dijo que yo era parte del imaginario de su familia y cada vez que alguien hace algo indebido, le preguntan si no se acuerda de Martha. Eso fue muy lindo, saber que después de tantos años la gente aún piense en eso. Hay gente que me pregunta porque no vuelvo y sería buenísimo, pero creo que hay que buscar esas nuevas figuras que crean tendencia”.

Actualmente, Martha es la directora general de AM y FM Center y la responsable del segmento ¡Qué fácil es ser un buen ciudadano! que mantiene la esencia de aquel micro televisivo y se transmite en las emisoras que pertenecen a esos circuitos radiales. “Los jóvenes ya no se identifican con uno. En Hot 94 tenemos un target de 12 a 30 años y el segmento tiene validez porque es una voz. Hay que encontrar una nueva imagen que ayude a hacer esa diferencia”.

Martha Rodríguez Miranda


El reto de ser buen ciudadano en la tierra del caos

“Es muy sencillo si se tienen buenos ejemplo a seguir, pero cuando tenemos figuras de jerarquía que no ponen límites sino que normalizan la grosería, el efecto es devastador. La gente empieza a pensar que puede hacerlo porque el referente lo hace tan abiertamente. Lo mismo pasa con figuras familiares. Si tu papá se está comiendo una mandarina dentro del carro y lanza los desperdicios por la ventana, para ti esa acción se normaliza y repites el patrón”.

Martha insiste en la construcción de una sociedad se logra con la educación. “Los venezolanos nos hemos degradado como sociedad y no hablo desde lo económico, hablo de nosotros como personas. Constantemente vemos personas que no cumplen con sus deberes de ciudadanía, no con el país, sino con el prójimo. Tomará tiempo reconstruir el país, pero si le ponemos muchas ganas y voluntad, probablemente sea mucho menos de lo que creemos, pero hay que trabajar bastante”.

“Ahorita reina el desorden y la ley tiene que existir, tenemos que tener límites. Cuando se inauguró el metro, habían dos Caracas: la de arriba y la de abajo. El mismo ciudadano que se montaba en el metro, era el mismo ciudadano que botaba la basura en la calle, la diferencia era que en el metro existían límites y consecuencias morales. Necesitamos un cambio que para mí no es radical porque caemos en lo mismo. Hay que buscar el medio sin bombardear el puente. Hay que buscar el punto medio, tener compasión y tolerancia por más que nos cueste. Cada persona tiene una historia y el que está del otro lado, por algo es”.

Para Martha el éxito se mide en cada cambio, por más pequeño que sea. “Siento que he logrado muchas cosas con mi trabajo, en el sentido de aportar a mejorar las cosas. Si logro que sólo una persona no haga algo indebido o por lo menos lo piense, para mi es suficiente”.

Martha Rogríguez Miranda

Mirando a futuro, el proyecto sigue siendo el mismo

Martha sigue con su carrera de periodista y no piensa detenerse. “Con el circuito tenemos 23 emisoras en todo territorio nacional y cubrimos diferentes targets. Me encanta mi trabajo, no hay nada más divino que trabajar con música. Es muy rico estar con gente tan diversa que aporta ideas nuevas. Ahorita es muy difícil mantenerse sobre la ola por los problemas de internet, con los costos y la falta de equipos, pero el proyecto sigue siendo el mismo, mejorando todos los días. La cuestión es quedarnos aquí apostando al país. Mi proyecto personal es que no me habite el desánimo, aunque algunas veces lo logra, pero me vuelvo a parar y cruzo el rayado”.

Sin duda Martha representa para nosotras el perfecto ejemplo de Puraguapura. Una mujer trabajadora y dedicada a enaltecer lo positivo del ser humano.

Martha Rogríguez Miranda

¡Qué fácil es ser un buen ciudadano!.