La fascia

Muchos desconocen este tejido conectivo altamente resistente que se extiende por todo el cuerpo como una red tridimensional, se encuentra bajo nuestra piel recubriendo la mayoría de las estructuras de nuestro interior incluyendo los músculos,
órganos y huesos. 


La fascia, esta malla imperceptible, hace posible movimientos fisiológicos, como el latido del corazón y la expansión de los pulmones al respirar. Es de apariencia membranosa, contiene pequeños vasos sanguíneos y receptores tisulares que responden a las lesiones como cualquier otro tejido. Su principal componente son las fibras elásticas y de colágeno suspendidas en un líquido viscoso llamado sustancia fundamental que le permite ser resistente y flexible. 

El sistema fascial participa también en funciones biomecánicas de protección, formación de compartimentos corporales y revestimiento; así como mantener el bombeo de sangre y linfa, hasta la producción de colágeno en el proceso de sanación de las heridas. 

El síndrome de dolor miofascial tiene su origen principalmente en los llamados puntos gatillo miofasciales o trigger points, zonas especialmente tensas y agarrotadas debido a la incorrecta o deficiente contracción muscular, alojando dolor en lo profundo y afectando  a otras estructuras cercanas, incluso modificar la postura.


La liberación miofascial 

Es una técnica utilizada para tratar las difusiones del sistema miofascial que causan dolor y afectan la movilidad. El objetivo de esta terapia es restaurar la movilidad de la fascia a nivel de tejido conjuntivo fibroso, que se vuelve rígido por falta de colágeno debido a una tensión muscular o cicatrices internas. 

La liberación miofacial es una estimulación tridimensional con movimientos y presiones sostenidas sobre la zona a tratar para estimular una buena circulación en el área. 


Estimulación de la Fascia

Un fantástico y muy práctico acompañante para estimular la fascia puede ser una pelota de tenis, el rodillo o tus propias manos. 

Coloca la pelota sobre la zona a masajear, ejerce una suave presión comenzando por movimientos lineales para pasar a suaves movimientos circulares. La respiracion es importante ya que guiará el movimiento, estimulará la circulación y relajará el área.

Inhala profundamente por la nariz y exhala lentamente por la boca vaciando tus pulmones mientras relajas el área para permitir la liberación de tensión. Es recomendable realizar de tres a cuatro respiraciones en por área.

Las zonas de tensión en el cuerpo son:  los pies, pantorrillas, cuádriceps, aductores, psoas, piriforme, romboides, dorsales, pectorales y cuello.

La idea es que desde la comodidad de tu casa puedas masajear tus fascias y optimizar tu movilidad. 



@lisettemutti