El Cerrito

VILLA PLANCHART


Hay lugares únicos, lugares que te inspiran y te hacen sentir nostalgia por tiempos pasados, lugares que se mantienen casi intactos ante el paso del implacable tiempo. Particulares, mágicos, llenos de belleza y maestría, un verdadero deleite para las miradas. No es fácil encontrar estas joyas que mezclan historias fascinantes con arte, diseño y arquitectura. Aguardando en una alta colina frente al valle donde reposa una de las ciudades más controversiales del mundo, se encuentra la obra maestra del reconocido arquitecto Gio Ponti.


Villa Planchart, o El Cerrito como se le conoce, es la prueba de que cuando el instinto y talento de un buen arquitecto se une con la voluntad de una joven pareja amante del arte, se tejen grandes historias que tienen como resultado obras memorables que perduran en el tiempo.  

Una de las casas más importantes de la arquitectura mundial en la segunda mitad del siglo XX. Villa Planchart es producto de aquella Caracas de oro donde reinaba el amor por el arte y la búsqueda del desarrollo, típicas características de una creciente ciudad cosmopolita. Puraguapura tuvo la oportunidad de conocer de cerca esta icónica casa y a las personas que luchan diariamente por mantener intacto el legado de tres personalidades muy diferentes que dieron como resultado esta maravilla arquitectónica.

Patrón del piso de estacionamiento de Graziano Gasparini.

Patrón del piso de estacionamiento de Graziano Gasparini.

Las mentes detrás de la joya

Giovanni Ponti, mejor conocido como Gio Ponti, es uno de los arquitectos y diseñadores más influyentes del siglo XX, responsable de que Italia se convirtiera en el centro del diseño mundial de posguerra.

Armando y Anala Planchart, una pareja amante del arte y la arquitectura, le encargaron a Ponti la realización de la que sería su casa por medio siglo, en una privilegiada loma dentro del valle de Caracas, con vistas 360 grados y la suficiente distancia para garantizar tranquilidad. Proyecto que el arquitecto aceptaría sin siquiera poder ubicar a Venezuela en el mapa.

Bajo los criterios de modernidad y vanguardia, Ponti inicia el diseño de la villa, gracias a la gestiones del cónsul de Venezuela en Milán, quien consiguió que los Planchart se reunieran con el arquitecto en su estudio.

Obra en la ventana de Harry Bertoia.

Obra en la ventana de Harry Bertoia.

Uno de los requerimientos de Anala era una vivienda que no tuviese paredes y que la vista fuese el Ávila. Mientras, Armando deseaba un lugar para mostrar sus orquídeas, pero ambos querían algo en común, un espacio para exhibir la colección de arte reunida hasta el momento. El proyecto inició 1953 y tardó cuatro años en terminarse. Durante este tiempo los Planchart y Ponti cultivaron una relación de profunda admiración y cariño que quedó plasmada en las cientos de cartas que compartieron durante el proceso.

Chimenea con esmalte de Romano Rui.

Chimenea con esmalte de Romano Rui.

El diseño se llevó a cabo en un ir y venir de planos, y en viajes sucesivos de Ponti a Venezuela. El arquitecto quedaría maravillado con el trópico y con Caracas, tanto así, que prefería trabajar en Milán porque decía que estando Venezuela le costaba mucho concentrarse.

Villa Planchart


La Casa

Entrar a Villa Planchart es un una experiencia multisensorial. Rodeada de naturaleza, un Samán de más de 60 años de antigüedad te recibe. Al ingresar a la casa, el visitante accede al salón principal de manera inmediata, desde donde se puede ver la totalidad de la casa y, por supuesto, el imponente Ávila.

Villa Planchart

El olor a orquídeas inunda toda la atmósfera de la casa, mientras que el arte está por doquier. Ponti elaboró un esquema en plantas y espacios de doble altura, las habitaciones en el segundo nivel de la casa parecieran flotar sobre las áreas sociales, conectadas únicamente por un puente que cruza entre el salón y el patio.

Villa Planchart


Ponti supervisó todo el proceso de construcción, se encargó de importar los más finos mármoles y cerámicas de Italia, diseñó el mobiliario y hasta la vajilla.  Aunque la casa no es un museo, muchas de las obras que contiene han sido expuestas en el MOMA. Un móvil de Alexander Calder recibe a los invitados en el hall de la casa, así como un cuadro del ilustre Armando Reverón y cerámica del español Pablo Picasso.

Comedor Tropical. Gallos de murano se atribuyen a Archimede Seguso.

Comedor Tropical. Gallos de murano se atribuyen a Archimede Seguso.

“Une ville flotante”. Romano Rui.

“Une ville flotante”. Romano Rui.

Esta mítica villa se convertiría en la obra maestra del afamado arquitecto, al lograr una  maravillosa construcción que emana vida, o como la catalogan muchos, una impecable interpretación del diseño milanés construida sólo para vivir en el trópico, todo en perfecta armonía, no sólo a nivel interno, sino también con el paisaje que la rodea.  

Villa Planchart

 

Más que un legado familiar, Carolina Figueredo

Aunque la pareja Planchart no tuvo hijos, sí tuvieron muchos sobrinos y en su mayoría, aunque algunos están lejos, continúan muy pendientes de la villa a través de la Fundación Planchart.

Nacida en Caracas y abogada egresada de la Universidad Católica Andrés Bello, Carolina Figueredo es ahora la encargada de preservar el patrimonio de los Planchart y la gran obra del maestro Ponti. “Los Planchart son mis tíos abuelos. De pequeña solía venir a la casa. Lo que más me encantaban eran los jardines y el estudio donde hay unos animales de África. Aquí siempre hubo animales. Había unos aviarios con guacamayas, loros, tucanes. No conocí a Gio, y si lo conocí no lo recuerdo, me hubiese encantado porque lo siento como familia”.

Desde el 2005, Carolina es quién supervisa de cerca cada uno de los procesos de la casa para mantenerla en perfecto estado, tanto que da la sensación de que en Villa Planchart no transcurre el tiempo. “Mi labor en la casa es hacer prácticamente todo. Soy conserje, administradora, me ocupo de los eventos y casi todo el diario de la casa”.

Poltrona-Ponti "Mariposa"

Poltrona-Ponti "Mariposa"

Villa Planchart está decretada como centro de interés cultural de la nación y del municipio Baruta, donde está ubicada. No puede ser demolida, ni remodelada. “Esta casa tiene la protección de la gente que la ama y le interesa que se mantenga así. Aún existen los moldes de las baldosas del piso y otras cosas que dejó Ponti en inventario para reponer. Hay muy pocas variaciones en la casa. Ahorita un topógrafo está haciendo un levantamiento de la casa incluyendo la botánica del lugar”.

Villa Planchart

Actualmente se realizan eventos destinados a recaudar fondos para el mantenimiento de la casa. “El gasto de mantenerla es grande. Son todos los retos de mantener una gran casa, pero sumándole todas las particularidades. Es una labor titánica, pero gracias a Dios tenemos empleados que saben la importancia de la casa y ya tienen mucho tiempo con nosotros. Mis hijos también están muy involucrados y me ayudan cuando hay eventos. La casa está abierta para la realización de eventos, pero deben ser previamente aprobados, sólo deben ser culturales y de aforo controlado. “Hacemos actividades culturales de música académica, entre otras cosas, con un aforo de no más de 80 personas. Tenemos un piano muy bueno y la acústica de la casa es increíble, así mantenemos un poco lo que quería mi tía, hacer de la casa un lugar de cultura”. También se ofrecen visitas guiadas previa cita.

El mural y esculturas de Fausto Melotti.

El mural y esculturas de Fausto Melotti.


Fundación Anala y Armando Planchart

La fundación existe desde los años 70, la crearon los propios Planchart cuando ellos se dieron cuenta de la importancia de la casa. En lugar de morir y dejar esto con un problema de sucesión, los Planchart decidieron dejar la propiedad a la fundación. “Ellos tenían era el usufructo para vivir en la casa, mi tío muere en 1978 y mi tía murió mucho tiempo después en el 2005, pero este siempre fue su hogar”.

 

Mural en ceramica de Melotti.

Mural en ceramica de Melotti.

Reconocimiento internacional

Este mes de octubre, Villa Planchart estará en la exposición: Tutto Ponti, Gio Ponti archi-designer en el Museo de Artes Decorativas de París, donde buscarán promover el trabajo de Ponti a nivel mundial.

El año pasado la casa cumplió 60 años y es la última obra de Ponti que está perfectamente conservada tal como él la concibió. “Hay otras casas, pero con el paso del tiempo han sufrido muchísimas modificaciones. Villa Namazee en Teherán ha sufrido mucho, los dueños tuvieron que irse y está ubicada en una zona de conflictos políticos. Aquí hemos tenido mucha suerte y hemos trabajado muy duro”.

“Uno de los curadores de la exposición es el nieto de Gio quien tiene una fundación en Parma. “Estamos emocionados de poder asistir porque es como mostrar el trabajo arduo que hacemos aquí”.

La villa es un tesoro y para Puraguapura es un placer poder pasear por sus hermosos jardines y deleitarse en cada visita con sus infinitos detalles.

A Carolina, mil gracias por permitirnos este acercamiento. 

Carolina Figueredo

Carolina Figueredo