Sandy Jelambi
Cuando pierdes la curiosidad por la vida, lo pierdes todo.

Diseñadora de interiores, maquillista profesional y aventurera nos cuenta como ha sido su camino desde Campo Hollywood en Cabimas, pasando por el mundo del séptimo arte, hasta hacerse un lugar entre los diseñadores más importantes del país.


Sigrid Jelambi, o Sandy como le conocen sus amigos y sus colegas en el ámbito del diseño y las artes, empezó su carrera en 1979, pasando por ciudades como Londres, París y Madrid. Ciudades que le sirvieron de escuela: “viajar, conocer y observar, ese ha sido mi secreto. El poder descubrir nuevos lugares y estructuras es lo que me ha influenciado en todo lo que he hecho hasta ahora”.

_MG_1233 copy_preview.jpeg

“Viajar, conocer y observar, ese ha sido mi secreto”.

 

De Campo Hollywood al séptimo arte.

“Nací en Hollywood, Campo Hollywood en Cabimas estado Zulia. Tierra de grandes artistas como Fran Beaufrand”, dice Sandy entre risas. “Me crié en Caracas y me mudaba frecuentemente desde muy temprana edad”. Esto marcaría su espíritu viajero, que la llevó a vivir sola en Barbados con tan sólo 16 años. “Mis padres me tenían absoluta confianza. Fue mi mamá quien tomó la decisión de llevarme a Caracas, al ver que mi papá siendo fotógrafo e investigador médico de campo se la pasaba en los campos petroleros. A ella se le presenta la oportunidad de estudiar periodismo en Caracas y piensa que si no me lleva la ciudad yo terminaré en los campos petroleros también”. 

A los 12 años, Sandy parte a un nuevo destino, Nueva York. “En esta ciudad aprendí mucho, sobretodo a ser independiente, a desenvolverme sin miedo entre muchas culturas diferentes”. Más tarde Sandy visitaría Suiza y Madrid, en esta última se casaría a la edad de 18 años, para de allí partir a la ciudad de Londres donde viviría por seis años. “A todos lados que voy llevo mi cámara, siempre ha sido así. Me encanta tomar fotos de los detalles, de esas pequeñas cosas que a veces nadie ve”. 

_MG_1085_preview.jpeg

Sus primeros pasos profesionales los dió en Londres, cuando atraída por el cine y la moda decide estudiar maquillaje, especializandose en maquillaje para cine, moda y efectos especiales. Talento que la llevaría a participar en producciones cinematográficas como Aracnofobia (1990), A Handful of Dust (1988) y Carpion milagrero (1983) como makeup artist. 

Por un par de años regresó a Venezuela donde trabajó con modelos y diseñadores, acercándose así al mundo de la moda contra todo pronóstico. “Recuerdo que mi papá me decía que cómo yo iba a vivir del maquillaje en Venezuela, que eso era peluquería y yo con mucho aplomo le decía tranquilo, que resolvía, y así fue”.

Sin embargo, no fué sino hasta adulta que descubrió su pasión por el diseño, demostrando que para descubrir pasiones la edad no es limitante. “Yo no estudie académicamente diseño de interiores. Desde pequeña mi juego favorito de niña era dibujar planos en mi tablita mágica. Cuando acompañaba a mi mamá a sus clases en la universidad, yo me sentaba tranquila por horas a hacer planos. Así mi mamá iba avanzando en su carrera y yo iba aprendiendo sin notarlo", cuenta Sandy sobre la composición de los espacios.

 

El mundo como fuente de inspiración.

Para los que conocen de cerca a Sandy, saben que viajar es una de sus pasiones. Las diferentes ciudades y países son escenarios que marcan a esta artista y que le han servido de fuente de inspiración. “Hay paisajes de la naturaleza que me han hecho estremecer. Ver de cerca el abismo en la Gran Sabana, pararse en el borde de un acantilado en Escocia, son definitivamente cosas que me han marcado y en su momento me hicieron llorar”, cuenta mientras se le ilumina el rostro al recordar. “Estuve en Singapur y allí puedes ver el contraste, lo que puede llegar a hacer el hombre. No tienes idea de como me encantó esa ciudad, la arquitectura, podía sentarme horas viendo un edificio”. 

Jelambi piensa seguir viajando, países como China y ciudades como Shanghái están en su lista de travesías por realizar. “Cuando pierdes la curiosidad por la vida, lo pierdes todo. Puedo montarme en un tuk tuk y conversar con el conductor por horas. He tenido la oportunidad de conocer tantos lugares con bellezas naturales, bellezas arquitectónicas y tanta gente maravillosa con una creatividad, que no lo cambiaría por nada”. Al preguntarle si cambiaría algo respecto a su vida se niega rotundamente. Aunque confiesa le hubiese gustado ser Tintín, el personaje de la serie escrita por el belga Georges Remi. “Periodista y viajero, imagínate”, agrega entre risas. 

Al momento de vestir, Sandy no se aleja de su aventurero estilo de vida. “Uso lo que me gusta, no lo que está de moda”. Se confiesa fanática de los zapatos y amante del estilo de Victoria Beckham. “Es una mujer que no tiene ni un adorno, no se entalla. La feminidad la muestra desde otro lado”. Otra de famosa que llama la atención de Sandy por su estilo es Stella Mccartney: “Para mí allí es que se encuentra el buen gusto, en que te encanten varios estilos y los puedas combinar. No tienes que tener un dineral para estar a la moda, la cosa es mezclar”. 

Para esta diseñadora lo importante es dejar el miedo. “Te puedes poner unos zapatos de pedrería con un jean esta mañana porque te provocó y te vas al automercado”, explica mientras añade que en el diseño de interiores no es diferente. “Hay personas que le temen al color y peor, al no color, a ver una pared vacía. A veces puede ser la luz del día que le dé ese toque de diseño a una pared. A estas cosas también hay que perderles el miedo”.

 

Pasión por el diseño de interiores.

Para esta especialista en diseño, cada espacio debe respetar la personalidad de sus dueños. Escuchar y observar al cliente sigue siendo la clave. 

Al recordar sus proyectos realizados el restaurante Catar salta a su mente. Un local con una apuesta interesante que hasta el momento no existía en el país. “Era una mezcla de la cena comunal que no existía en aquel momento. Cuando tú haces los lugares son como tus hijos, claro ahorita el local está cambiado completo, pero aún lo recuerdo muchísimo”. 

Abrir los espacios o dar esa sensación está entre sus cosas favoritas y principales retos. “Yo soy claustrofóbica. Me gustan los lugares abiertos”. Un espacio para hacer yoga en el teatro Trasnocho también está en el portafolio de esta diseñadora. “Me pensé rápidamente: cómo voy hacer un yoga en un sótano. Jugué con unos espejos, un techo de paja y no te sientes claustrofóbico”.

La Esquina.jpeg

"Cuando tú haces los lugares son como tus hijos". 

 

Los retos de la soledad y el poder del click.

Sandy se casó a temprana edad, para divorciarse dos años después y no ha vuelto a casarse. “Me casé por la iglesia a los 18 años porque no nos dejaban ir juntos a Londres. Recuerdo haber estado en la iglesia pensando qué hacía yo allí”. 

Fué en un viaje a Venezuela, años después, que conoció al padre de su hija. “Empezamos a salir, hablamos de hijos y al mes yo estaba embarazada”. Aunque se confesaba no muy maternal, fue en un eco en el que escuchó el corazón de hija que supo el amor tan grande que puede llegar a sentir una madre. “Mi hija es mi amiga. Hace poco hicimos un viaje super cool a Asia de tres meses juntas”.

Para algunos una mujer soltera es sinónimo de fracaso o que no se está completa, cosa que para Sandy no puede distar más de la realidad. “Vivir tu propio espacio, en el caso de la mujer, no esta mal. Estar soltero no significa estar solo. Recuerdo que todos me decían que iba a tener un bebé y que tenía que casarme. El padre de mi hija me lo propuso, pero para mí no era ni es necesario. Vivir con alguien es como casarse”. 

En el lado de la convivencia se considera más relajada consigo misma. “Tengo una casa que construí para mí. Claro que tener una pareja es necesario para algunos momentos, pero no es que si no lo tienes todo está mal”. Actualmente sus planes contemplan disfrutar una buena copa de vino y ver sus series favoritas. “Hay muchas mujeres que tiene temor a vivir solas. Estan años en una relación donde no son felices. Hay que quitarse ese miedo”.

Para Sandy no hay límites que te impidan atreverse y sobreponerse a los embates de la vida. “Hay gente que cree que al llegar a cierta edad te mueres. No, una mujer sigue sintiendo. Mi única depresión en la vida fue por una pareja que me dejó. Llegó el momento que yo estaba en cama y me dije: tengo que pararme hacer lo que sea. Me paré y me fui a hacer ejercicio. Es un click, es simplemente aprovechar ese click que te dice hazlo”. 

_MG_1272 copy.jpg

Trabajo duro, enfocarse en las cosas por hacer y los proyectos venideros es la receta de Sandy para estos momentos. “Drené toda la creatividad y tristeza trabajando duro. Así es también con los proyectos, hay que aprovechar eso que te dice hazlo. En el caso de los espacios, no te quedes con las cosas que no te gustan. Lo que no uses, regálalo, mientras más das, más te llega. Si hay una silla que no te gusta, regálala, que seguro hay alguien que la necesita y a ti el espacio vacío se te verá mucho mejor”. 

Hablando de coger el click, Sandy explica que esto pasa también con los retos que enfrentamos como país. “Yo he viajado por muchos lugares, pero yo no me quiero ir. Hay que agarrar estos momentos y ser cada vez más creativos”. 

 

www.sigridjelambi.com 

@Sigrid7

 


Técnico digital: Francesco Slechta @francesco212